La construcción de un estudio contable implica mucho más que brindar servicios tradicionales: supone alinear la técnica con los valores personales, el trabajo en equipo y una mirada más humana sobre la profesión. En esta nota, la Dra. Soledad Amadio muestra, desde su experiencia, qué decisiones y aprendizajes fueron clave para darle propósito a su estudio contable.

ARTÍCULO PUBLICADO EL 2026-01-09
Edición N. 149 - Enero / Febrero 2026

NOTAS DE AUTOR

Dra. María Soledad Amadio Dra. María Soledad Amadio Contadora Pública (Tomo 182, Folio 139,
Consejo Profesional de Ciencias Económicas
de la Provincia de Buenos Aires)
* Este artículo se desprende de un trabajo presentado en el 29° Seminario Provincial de Jóvenes Graduados, llevado a cabo en la Delegación Tandil
de nuestro Consejo Profesional los días
14 y 15 de noviembre del 2025.

Llegamos a Tandil con la emoción de quien está por contar su historia por primera vez. Y no era una historia técnica, ni de títulos y medallas. Era una historia simple y real. Una historia que, mientras se dice en voz alta, empieza a mostrar todo lo que uno fue viviendo, aprendiendo, superando y descubriendo. Una historia visceral, porque así elegimos compartirla: desde lo genuino, desde lo que somos. Confiamos plenamente en que nuestra verdad —dicha con honestidad y propósito— podía espejarse en otros, despertar incomodidades sanas, abrir posibilidades y transformar la manera de ver nuestra profesión.

El Seminario Provincial de Jóvenes Graduados siempre fue un espacio de referencia para las nuevas generaciones, pero esta vez —en su 29° edición—se transformó para nosotros en un punto de inflexión. Bajo el lema “Ideas que inspiran, acciones que trascienden”, sentimos que no había mejor ocasión para mostrar nuestro recorrido y la esencia que sostiene nuestro estudio.

Cuando recibimos la invitación para disertar, la propuesta se definió casi inmediatamente: compartir quiénes somos, cómo construimos nuestro camino y qué aprendimos en el proceso. No hubo dudas, porque lo que estamos creando no es un concepto armado ni un producto empaquetado. No es una teoría: es la realidad viva que aparece cuando cada uno encuentra su lugar, su diferencial y su propósito dentro de la profesión.

Convencidos de que las ideas inspiran y trascienden cuando alguien puede reflejarse en la experiencia del otro y hacerla propia, nos preguntamos qué podían llevarse esos jóvenes de nosotros. Nos miramos con sus ojos, volvimos al inicio de nuestra historia y la presentación apareció sola. Porque cuando detrás de cada palabra existe un deseo sincero de aportar, acompañar y abrir caminos, todo fluye.

Nuestra charla se tituló “Cómo construir un estudio contable con propósito”, pero lo que realmente quisimos transmitir fue algo más profundo: que lo simple también es un comienzo y que cada paso —por más pequeño que sea— cuenta. Que el primer cliente puede ser tu mamá, un vecino del pueblo o alguien que confía en vos antes de que vos lo hagas. Que la profesión se construye desde la vida cotidiana, desde los errores, desde las preguntas que nos incomodan y desde ese coraje que aparece cuando decidimos hacer, aun sin tener todo claro.

Los motores del estudio

Los pilares que compartimos en Tandil surgieron de nuestro propio camino: determinación, orden, protección, disciplina y foco. No como palabras sueltas, sino como motores reales que nos permitieron crecer en un contexto donde las reglas del juego cambian constantemente. En nuestra experiencia, adaptarse no es correr detrás de la novedad: es sostener una claridad emocional y profesional para acompañar a otros desde un lugar firme, humano y coherente.

Hablar de orden es hablar de ver con claridad.

Hablar de protección significa tomar decisiones desde la confianza y no desde el miedo.

Hablar de disciplina implica construir hábitos ancla que nos acerquen a quienes queremos ser.

Hablar de foco es recordar que no se trata de abarcarlo todo, sino de honrar el lugar donde realmente está nuestra esencia y nuestro valor.

En nuestra experiencia, adaptarse no es correr detrás de la novedad: es sostener una claridad emocional y profesional para acompañar a otros desde un lugar firme, humano y coherente.

Eso fue lo que intentamos transmitir: que no hace falta nacer sabiendo ni esperar el momento perfecto ni tener todas las respuestas para emprender o reinventarse. Lo que hace falta es animarse, confiar, aceptar el error como parte del camino, aprender y volver a empezar.

También reivindicamos el valor de la colaboración interdisciplinaria. Nuestro estudio existe gracias a un equipo que vibra en conjunto, que se anima a tener conversaciones difíciles, que se adapta a los cambios y que elige innovar. Detrás de cada paso hubo también muchas historias y muchos profesionales que resonaron con nuestro propósito y aportaron valor a nuestra comunidad.

Las bases de un estudio contable implican mucho más que números: orden, foco, trabajo en equipo y un propósito compartido sostienen cada decisión.

Resaltamos, además, la importancia de las alianzas: colegas que nos complementan, que nos enriquecen y que nos permiten crecer. Creemos profundamente que la profesión se construye entre todos, porque en definitiva todos somos uno.

Las organizaciones están hechas por personas; y en cada aporte, en cada decisión y en cada proceso se manifiesta la energía que sostiene, expande y da forma al estudio. El estudio es un espejo de nuestra evolución.

Si nosotros crecemos, crece; si nosotros cambiamos, cambia; si nosotros nos alineamos, el estudio también se alinea.

 

Que cada paso sume: Por una profesión más humana

Nuestra historia nos enseñó algo simple pero transformador: cuando uno se mira, se acepta, se ordena y confía en lo que puede aportar, las oportunidades aparecen. No por azar, sino porque nuestra perspectiva cambia. Donde antes había dudas, aparece claridad. Donde había miedo, aparece movimiento. Donde había ruido, aparece propósito.

El estudio es un espejo de nuestra evolución.

En Tandil quisimos mostrar justamente eso: que se puede ejercer la profesión desde la autenticidad, desde el propósito y desde una mirada integral. Que podemos integrar técnica, emociones, finanzas, comunicación y colaboración. Que no hace falta abarcar todo, ni saber de todo, ni hacerlo solos. Que especializarse, enfocarse y trabajar en equipo es una forma de respetar al cliente, pero también de respetarnos a nosotros mismos.

El cierre fue un deseo compartido: que cada joven profesional pueda verse reflejado en algún momento de esta historia. Que entienda que el inicio puede ser simple, pequeño o incierto. Que los errores no invalidan el camino. Que cada paso suma. Que la disciplina construye confianza. Que el orden trae libertad. Que el propósito orienta.

Un estudio contable con propósito define un rumbo, elige con quién trabajar, prioriza la calidad antes que la urgencia y entiende que cada balance, cada informe y cada reunión tienen impacto en la vida de las personas y las organizaciones.

Y que cuando uno se alinea con lo que realmente es, las oportunidades aparecen.

Nuestro desafío 2026 nace de esa convicción: crear una comunidad que visibilice nuestros valores, escale nuestro mensaje y acompañe a personas que vibren en la misma sintonía que nosotros. Una comunidad donde lo técnico sea importante, pero lo humano sea indispensable. Donde el estudio contable sea un puente hacia decisiones más conscientes, más libres y más alineadas con la vida que cada persona quiere construir.

En Tandil contamos nuestra historia y volvimos entendiendo que recién estamos empezando a escribirla.

Los contenidos que se publican son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no expresan necesariamente el pensamiento de los editores.


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