Realidad Profesional | Revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires y su Caja de Seguridad Social
La emisión del BONAR 2029N vuelve a poner en primer plano cómo el mercado le pone precio a la deuda argentina. Ese precio no es solo la cotización: se expresa en la TIR, en el riesgo país y en otras métricas que ayudan a entender qué rendimiento exige el inversor para prestarle al Estado. En esta nota, el Dr. José Luis Valderrama explica qué factores mirar para leer ese rendimiento: cómo se interpreta la TIR, por qué el riesgo país funciona como termómetro del costo de financiamiento y qué dicen las medidas de sensibilidad sobre la posible reacción del bono ante cambios en las tasas.
Los bonos constituyen instrumentos de deuda utilizados como mecanismo de financiamiento tanto por el sector público como por el sector privado. Cuando el emisor es el Estado Nacional, una provincia o un municipio, estos instrumentos se denominan títulos públicos; en cambio, cuando los emiten las empresas, se los conoce como obligaciones negociables, las cuales integran el universo de los títulos privados.
Dado el volumen significativo de fondos que requieren los emisores, resulta imposible que un acreedor individual satisfaga la totalidad del financiamiento. Por ello, el endeudamiento suele estructurarse a través de la emisión y colocación de bonos en los mercados financieros, conforme lo establece la Ley de Administración Financiera en materia de empréstito público. Dichos instrumentos constituyen mecanismos de financiamiento de mediano y largo plazo de elevada envergadura.
Las obligaciones de renta fija presentan una serie de características estructurales que determinan su comportamiento financiero:
Para analizar adecuadamente el riesgo–beneficio de un bono, es imprescindible conocer su moneda de denominación, el plazo residual, la estructura de tasas de interés, el régimen de amortización y la existencia o no de garantías. Estas especificaciones se encuentran detalladas en el prospecto de emisión, que constituye la fuente primaria para el análisis de valuación.
El análisis técnico de un bono requiere considerar una serie de métricas e indicadores:
El precio de un bono es igual al valor presente de los flujos de fondos futuros —cupones e amortización— descontados a la tasa de rendimiento requerida por el mercado.
Existe una relación inversa entre el precio del bono y su Tasa Interna de Retorno (TIR): si la TIR sube, el precio del bono baja; si la TIR baja, el precio del bono sube.
La sensibilidad del precio ante variaciones en las tasas depende de:
1. Plazo al vencimiento: a mayor plazo, mayor sensibilidad;
2. Tasa de cupón: a menor cupón, mayor sensibilidad.
La duration representa el promedio ponderado del tiempo en el que se recupera el capital invertido. Es una medida del plazo económico del bono.
Factores que afectan a la duration:
En un bono cupón cero, la duration es exactamente igual al plazo de vencimiento.
La duration modificada estima la variación porcentual del precio ante pequeños cambios en la TIR, y se expresa en años.
Representa una medida directa de la volatilidad del bono:
Para dos bonos con igual duration, se prefiere el de menor DM, ya que exhibe menor volatilidad ante cambios en la TIR.
La convexidad mide el cambio adicional en el precio no explicado por la duration modificada, ante cambios más amplios en la TIR.
Permite mejorar la estimación del impacto de variaciones sustanciales en tasas de interés. Mientras un aumento en la TIR reduce la convexidad del bono, una caída en la TIR incrementa la convexidad.
El caso actual relevante en el mercado argentino es la emisión del BONAR 2029N, recientemente anunciado por el Ministerio de Economía como instrumento para atender vencimientos de deuda a inicios de 2026.
A continuación, las características principales:
La colocación se realizó mediante licitación en el mercado primario el 10/12/2025, previa a su negociación en el mercado secundario.
Se distinguen dos tramos:
Destinado a inversores sin especialización técnica (personas físicas o jurídicas). Mínimo de USD 1.000 y máximo de USD 50.000
Destinado a agentes sofisticados (FCI, fondos de pensión, institucionales). Mínimo de USD 1.000, sin límite máximo y es el inversor quien determina el rendimiento esperado.
El BONAR 2029N constituye un título público de mediano plazo, emitido en moneda dura, con estructura bullet y cupón semestral. Su valuación y análisis de riesgo requieren comprender los conceptos de duration, duration modificada y convexidad, que permiten evaluar su sensibilidad ante variaciones en la TIR y, en consecuencia, la volatilidad potencial del precio en el mercado secundario.
Según los parámetros de lanzamiento, el bono cumple con los siguientes valores:
El precio del bono se obtiene como el valor presente de los flujos futuros descontados a la TIR semestral.
Precio obtenido (P = 90,95)
El bono cotiza bajo el par, consistente con una TIR superior a la tasa de cupón.
La Duration de Macaulay se calcula como el promedio ponderado del tiempo de recuperación de los flujos.
Interpretación: el valor económico del bono se recupera, en promedio, a los 3,56 años, ligeramente antes de su vencimiento contractual debido al pago de cupones.
La Duration Modificada mide la sensibilidad del precio del bono ante pequeñas variaciones en la TIR.
Expresada en años: DM = 3,40
Interpretación: ante un cambio de 1 punto porcentual (100 pb) en la TIR, el precio del bono variará aproximadamente un 3,40% en sentido inverso. Esto significa que si la TIR sube 1% el precio bajaría a $87.55, y si la TIR baja 1% el precio del bono subiría a $94.35.
La Convexity ajusta la estimación de cambios en el precio ante variaciones más grandes en la TIR, corrigiendo el error de la aproximación lineal de la DM.
Ajustada a base anual: Convexity = 14,07
Interpretación: el bono presenta convexidad positiva, lo que implica que las caídas en la TIR benefician más al precio y las subas en la TIR perjudican menos de lo que estima la DM sola.
Con una TIR anual del 9,26%, el BONAR 2029N presenta:
Esto indica que se trata de un bono moderadamente sensible a las variaciones en tasas de interés, coherente con su estructura bullet, cupón relativamente bajo y plazo medio.
BONAR 2029N vs AL29
Comparándolo con el bono AL29, en términos generales, la TIR del BONAR 2029N es del 9,26%, mientras que la TIR del AL29 se ubica alrededor del 9,80%. Esto implica que el mercado exige un rendimiento mayor para el AL29 en comparación con el BONAR 2029N, reflejando una percepción de mayor riesgo o mayor sensibilidad asociada a dicho instrumento. Tenemos que aclarar que el bono AL29 es un bono del tipo amortizing, el cual paga cupones de amortización durante la vida del mismo.
Si bien el BONAR 2029N presenta una duration y convexidad relevantes, la TIR más alta del AL29 indica que sus flujos son descontados a una tasa superior, lo que incrementa el impacto de las variaciones de la tasa de interés sobre su precio. En consecuencia, el AL29 resulta más sensible ante cambios en la TIR, especialmente frente a subas de tasas.
El BONAR 2029N, con una TIR menor (9,26%), presenta un descuento menos severo de sus flujos y, por lo tanto, una sensibilidad relativamente menor en comparación con el AL29, aunque sigue siendo un bono expuesto al riesgo de tasa por su horizonte temporal.
Ante una suba de tasas, el AL29, al partir de una TIR más elevada (aproximadamente 9,80%), experimentará una caída de precio más pronunciada que el BONAR 2029N. En escenarios de baja de tasas, ambos bonos se benefician, pero el AL29 mostrará una mayor variación porcentual del precio debido a su mayor rendimiento exigido por el mercado.
En este sentido, el BONAR 2029N, al contar con un plazo residual mayor, presenta una duration y convexidad superiores, lo que lo hace más sensible a cambios en la tasa de interés. Ante variaciones en la TIR, su precio experimentará fluctuaciones más pronunciadas.
El AL29, a pesar de descontar sus flujos a una TIR más elevada, tiene un horizonte temporal más corto, lo que reduce su duration y convexidad y, en consecuencia, su exposición al riesgo de tasa. Por ello, su precio resulta relativamente más estable frente a variaciones en la tasa de interés.
En conclusión, el BONAR 2029N es el bono más sensible a cambios en la TIR, mientras que el AL29, aunque presenta un mayor rendimiento exigido por el mercado, exhibe una menor volatilidad del precio debido a su menor plazo residual.
¿Con qué comparás una TIR de un bono bajo ley argentina? La tenés que analizar a través de bonos libres de riesgo, como los que se emiten en Estados Unidos. La tasa de la FED (Reserva Federal de Estados Unidos) se redujo en 25 puntos básicos (pb) y fijó la tasa de interés de referencia en un rango que va entre el 3,50% y el 3,75%. Esto equivale a 375 pb y, si le sumás el riesgo país de Argentina, que actualmente está en un valor de 624, te da 999 pb. Esto significa que en general ningún bono argentino va a estar por debajo del 10%.
Por lo tanto, es una buena noticia el cierre del bono en una tasa de 9,26%, pero con una aclaración: en enero vencen obligaciones de capital por 4.300 millones de dólares y, con este bono, solo se llegó a 1.000 millones de dólares. Por lo tanto, se necesita cubrir la diferencia con algún otro endeudamiento o con reservas para no caer en cesación de pagos. ¿Cuál es el objetivo? Bajar el Riesgo País de Argentina, el cual debería estar idealmente en un rango de 300-400 pb para que el país pueda volver a financiarse en mercados internacionales a tasas razonables, similar a otros países de la región. Esto implica mejorar la confianza inversora y reducir costos de deuda para el Estado y las empresas, fomentando la inversión y el crecimiento económico.
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