En la vida, se puede tener más de una vocación. A veces es difícil reconocerlas, pero no fue así para el Dr. Andrés Ferri, Contador Público y escritor. Aunque la escritura lo acompañó desde pequeño, durante años quedó en segundo plano. En 2024, decidió darle el protagonismo que se merecía y compartir con el público esos textos que no podían seguir guardados en su computadora. Había tanto para contar que se animó a publicar una trilogía, pensada como “una conversación larga con el lector”. En esta nota, el colega repasa su historia, relata cómo conviven ambas vocaciones y por qué vale la pena animarse a explorar otras pasiones.

“La escritura estuvo presente desde temprano, aunque durante muchos años convivió en silencio con mi carrera profesional. Siempre fue un espacio personal, una forma de observar, pensar y ordenar ideas”, comenta el Dr. Andrés Ferri, Contador Público (Tomo 140, Folio 195, CPCEPBA). Esa otra pasión, que corría de atrás y por un carril un tanto distante del de la contabilidad, comenzó a tomar protagonismo.

“Más adelante entendí que no eran caminos separados: la experiencia, la toma de decisiones, los dilemas éticos y humanos que veía en mi vida profesional terminaron nutriendo mis historias. La escritura no reemplazó a la profesión, sino que se volvió un complemento profundo, una segunda voz que hoy ocupa un lugar más en mi vida. No es una convivencia forzada, sino un ida y vuelta permanente que hoy siento como parte de mi identidad”, detalla Andrés, quien hoy vive a dos voces.

“Mientras que el trabajo profesional exige precisión y resultados, la escritura me ofreció un territorio donde hacer preguntas sin necesidad de cerrarlas, donde explorar la duda, la emoción y la ambigüedad”, agrega el contador en diálogo con RePro Digital.

El Dr. Ferri encuentra en su práctica profesional preguntas que luego transforma en material para escribir.

Conversando con el lector

El colega pasó de guardar sus borradores para él, a publicar una trilogía. Sin medias tintas. “Al principio pensé en una sola historia, contenida, pero a medida que el universo narrativo fue creciendo me di cuenta de que había capas, personajes y conflictos que no podían resolverse de manera honesta en un solo libro. Forzar un cierre hubiese sido simplificar preguntas que merecían más desarrollo”, se sincera el profesional, quien decidió plasmar su universo narrativo en tres tomos: Lo que pasó en Madrid, Lo que pasó en París y Lo que pasó en Buenos Aires.

“Más que pensar la novela como tres libros separados, la concebí como una conversación larga con el lector. El formato de trilogía me permitió trabajar con el tiempo: dejar que los personajes evolucionen, que las consecuencias de las decisiones se vean a largo plazo y que los dilemas éticos y emocionales maduren”.

La escritura no reemplazó a la profesión, sino que se volvió un complemento profundo, una segunda voz que hoy ocupa un lugar más en mi vida.

Fue en el año 2024 cuando Andrés empezó a sentir que sus escritos no podían quedarse en el disco duro de su computadora. Debía compartirlos. “El avance de las comunicaciones hizo que el mundo editorial se volviera mucho más accesible, menos lejano. En ese contexto, me animé a dar el paso. Decidí presentar mi manuscrito en Europa Ediciones, de España, que abría una puerta convocando a autores principiantes y la devolución que recibí fue muy alentadora. Ese feedback fue clave: no solo validó el trabajo, sino que me dio la confianza necesaria para entender que lo que escribía podía encontrar lectores”.

Tal fue el envión, que el autor se encuentra presentando su más reciente creación, titulada Decisión Asistida. En relación a las temáticas que le dan sustento a su obra, Andrés afirma que la tecnología, la toma de decisiones y la ética estuvieron siempre presentes en su vida, aunque durante mucho tiempo desde un lugar técnico. “Con los años empecé a ver que detrás de cada decisión —sobre todo cuando interviene la tecnología— hay consecuencias humanas, emocionales y morales que no siempre se analizan en profundidad”.

Para él, el proceso creativo inicia mucho antes de sentarse a escribir: una conversación escuchada al pasar, una noticia o una escena cotidiana que dispara una pregunta pueden ser insumos de sus relatos. “Luego viene un tiempo de maduración, donde la historia se va armando casi en silencio. Cuando finalmente me siento, suelo tener bastante claro el clima, los personajes y el conflicto central, aunque dejo espacio para que la historia me sorprenda. La escritura no es solo un acto solitario frente una pantalla, sino una forma de estar atento a la realidad”.

Un contador que cuenta: el Dr. Ferri ya se encuentra trabajando en su próxima publicación.

Dos vocaciones, una misma identidad

Hoy no siento que tenga que elegir entre ser escritor o contador”, afirma el Dr. Ferri, cuya persona encarna la dualidad de dos profesiones que parecen distantes, disímiles, por momentos incompatibles. “Creo que uno es escritor cuando escribe su obra, cuando está inmerso en ese proceso creativo. Pero cuando la obra termina, la vida continúa y hay que trabajar de la profesión. Esa alternancia es real y honesta, y no la vivo como una contradicción, sino como parte del equilibrio”.

En la actualidad, el colega encuentra en la escritura un pasatiempo. La define como “un espacio de libertad, de exploración y de disfrute al que regreso, sin la presión de los plazos ni de las presentaciones de DDJJ”, aunque no descarta la posibilidad de invertir los roles cuando se retire de la actividad profesional. “Cuando la jubilación marque un nuevo ritmo en mi vida, ese pasatiempo tal vez se convierta en una forma de dedicación plena, un territorio propio donde volcar la experiencia acumulada, desde una mirada más calma y con el tiempo finalmente disponible para contar historias con profundidad y sentido”, afirma el contador, quien alternará profesiones: escritor full time, contador de hobbie.

Sobre el final de la charla, Andrés invita a que otros colegas se animen a descubrir otros intereses. Les diría que no esperen el momento perfecto, porque casi nunca llega. Que empiecen con pequeñas cosas, sin exponerse, sin grandes anuncios, solo por el deseo genuino de explorar eso que los inquieta. Las pasiones a veces solo necesitan un espacio. No vean esa inquietud como una amenaza a su carrera, sino como un complemento. Y, sobre todo, que se permitan intentarlo sin la presión del resultado”, finaliza el Dr. Ferri, satisfecho de haber dado el paso.


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