El Dr. Tomás Lowenstein era Contador Público y supo ser autoridad en la Delegación San Isidro, pero su sello fue otro: estar para los demás. “Ayudaba a todos, sobre todo a los jóvenes”, recuerda su esposa Alejandra. Tras su fallecimiento en 2006, el Consejo y la Caja acompañaron a su familia a través de la beca para hijos de profesionales fallecidos. El fruto de esa contención se vio con el tiempo: a fines de 2025, su hija Oriana se recibió de Psicóloga en la UBA, confirmando que nuestra Caja es mucho más que una administradora de jubilaciones. Aquí, Alejandra y Oriana comparten su historia, entre la emoción y el recuerdo.

La Caja de Seguridad Social se hace presente en la vida de los colegas por medios de becas, subsidios y préstamos, que están destinados no solo para los afiliados, sino también para sus familias.

A fines de 2025, Oriana Lowenstein se recibió de Psicóloga en la Universidad de Buenos Aires, en un logro que tuvo mucho de personal y también, un porcentaje de colectivo. “Representa un orgullo enorme: sabía que quería estudiar y haberlo logrado me pone muy contenta por mí y también por mi mamá”, afirma la flamante profesional en diálogo con RePro Digital.

Ese camino tuvo un sostén silencioso que, con el tiempo, se volvió más visible. Luego del fallecimiento en 2006 de su papá, el Dr. Tomás Lowenstein, Contador Público perteneciente a la Delegación San Isidro, tanto el Consejo como la Caja se pusieron a disposición de su esposa Alejandra Jofre y de su pequeña hija Oriana para acompañarlas en una etapa en la que todo debía rearmarse. Lo hicieron a partir de Beca de Estudio para Hijo de Profesional Fallecido, uno de los instrumentos que nuestras instituciones ponen a disposición de la matrícula.

Alejandra y Oriana, el día de la recibida.

Yo cuando era chica no dimensionaba lo que era la beca. La cobraba mi mamá y ella la administraba. Cuando crecí, pacté con mi mamá que una parte se la daba a ella, porque vivimos juntas, y la otra parte me ayudó un montón para los apuntes de la facultad”, comenta Oriana. También le facilitó algo tan cotidiano como necesario: llegar a la universidad. “La facultad queda en Once y yo vivo en Vicente López. Me sirvió un montón para eso y siento que la pude administrar bien. Fue de muchísima ayuda para nosotras dos”.

Una cualidad que se repite en todos aquellos estudiantes que logran recibirse es la constancia. Esta característica se consigue con esfuerzo y sin duda, con tiempo para poder dedicarse de lleno al estudio. “Yo en los primeros años de carrera no trabajaba, y este ingreso me ayudó muchísimo a poder mantener esa constancia. Me dio la oportunidad de poder comprarme mis apuntes, poder ir a cursar. Lo que me gustaría que quede claro de esto es que te da una posibilidad, te abre una puerta para que vos después puedas elegir”, afirma la psicóloga, quien se encuentra trabajando el área administrativa de un colegio especial y está “súper contenta con la profesión que elegí”.

Yo en los primeros años de carrera no trabajaba, y este ingreso me ayudó muchísimo a poder mantener esa constancia.
Oriana Lowenstein

Una gran familia de colegas

Tomás se recibió como Contador Público en la Universidad de Belgrano, y fue autoridad de la Delegación San Isidro. “Él siempre estaba ayudando a todos los profesionales, sobre todo a los chicos jóvenes. Era una persona que tenía una generosidad tremenda”, asegura Alejandra, a quien se le dibuja una sonrisa recordando a su esposo.

En conversación con RePro Digital, Alejandra se detiene a destacar el acompañamiento del Consejo y la Caja en un momento difícil. “En este mundo que estamos viviendo ahora que es más individual, que no se suele pensar en el otro, todavía hay un aire de esperanza. Hay todo un equipo de gente que está trabajando a conciencia. Eso para mí tiene otro valor, yo estoy totalmente agradecida”.

“Entender que hay una familia que se queda y que de golpe tiene que rearmarse, y tener un sostén desde un lugar que soluciona y no te complica, te cambia la calidad de vida. Uno necesita soluciones y que las soluciones sean visibles. No tengo palabras”, recalca Alejandra.

Desde el primer momento nos acompañaron. El grupo humano siempre estuvo y el Consejo demostró tener buena gente.
Alejandra Jofre

El fruto del acompañamiento

Durante mucho tiempo, las Cajas de Seguridad Social se asociaron casi exclusivamente con el momento de la jubilación. Sin embargo, nuestra institución —sostenida por el aporte de los propios colegas— cobra sentido desde el inicio de la vida profesional, porque lo importante es el camino.

“Desde el primer momento nos acompañaron. El grupo humano siempre estuvo y el Consejo demostró tener buena gente. Tengo los mejores recuerdos durante el tiempo que compartí, y todo el sostén que tuve con una nena chica, tiene otro valor”.

Emocionada por el título de su hija, Alejandra le dice a Oriana que dimensione su logro, que haga una pausa para realizar un balance de lo conseguido, como los que tantas veces hizo su papá. “Yo le aconsejé que se tomara un tiempo para ver a dónde llegó, porque cuando uno se recibe, hace un camino largo. Sacó un promedio bueno, se recibió con honores. Es un logro de muchos esfuerzos. La beca sirvió y acompañó”.

A través de la beca, Tomás siguió acompañando a Oriana. El resultado está a la vista: una carrera terminada, un proyecto sostenido y una familia que mira al futuro. ”El papá está y siempre va a estar. Está presente hasta en estas cosas, para mí es muy lindo”, dice Alejandra. Y en esa presencia, el respaldo también deja huella.

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