Realidad Profesional | Revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires y su Caja de Seguridad Social
La tutoría profesional para MiPyMEs propone un acompañamiento continuo que va más allá de apagar incendios. Con un enfoque preventivo y formativo, busca detectar a tiempo desvíos y prácticas ineficientes, reducir riesgos y, sobre todo, fortalecer capacidades internas para que la empresa pueda analizar su realidad y decidir con mayor autonomía. En un contexto de cambios tecnológicos y exigencias crecientes, este modelo apunta a consolidar aprendizajes y sostener mejoras en el tiempo. En esta segunda parte, el Dr. Hugo Mario Nicolli recorre cómo se estructura ese acompañamiento, qué dimensiones de la organización aborda y qué valor agrega a la gestión cotidiana.
Dr. Mario Hugo Nicolli
Contador Público (Tomo 182, Folio 65,
Una característica central de la tutoría profesional es su carácter preventivo y formativo. La detección temprana de desvíos, errores o prácticas ineficientes y su abordaje mediante la provisión de herramientas y criterios de análisis evita la consolidación de hábitos inadecuados, reduce riesgos operativos y económicos y favorece procesos de aprendizaje organizacional significativo. El foco no está puesto en la corrección aislada de errores, sino en el fortalecimiento de la capacidad de la organización para anticiparlos, analizarlos y gestionarlos por sí misma.
Desde una perspectiva metodológica, la tutoría profesional puede estructurarse como un ciclo continuo de análisis, intervención y mejora, compuesto por etapas secuenciales e interrelacionadas:
En esta etapa inicial, el tutor profesional observa el funcionamiento general de las MiPyMes en su contexto real de operación. Se analizan la estructura organizativa, los procesos de trabajo, los estilos de conducción, los mecanismos de toma de decisiones y la articulación entre las distintas áreas, así como el grado de formalización y profesionalización de la gestión. Esta observación no persigue emitir juicios cerrados, sino generar información que sirva como insumo para el aprendizaje organizacional.
A partir de la observación realizada, el tutor elabora un diagnóstico organizacional que permite identificar brechas, oportunidades de mejora y riesgos potenciales en distintas dimensiones: estrategia, estructura, recursos humanos, comunicación interna, marketing, gestión económico-financiera, procesos operativos y relaciones con terceros. El diagnóstico cumple una función orientadora y pedagógica, en tanto permite a la organización comprender su situación actual y fundamentar las decisiones a tomar.
Sobre la base del diagnóstico, el tutor diseña una propuesta de acción ajustada a la realidad y capacidades de las MiPyMes. Dicha propuesta establece objetivos claros, prioridades de intervención, herramientas a utilizar y modalidades de trabajo, alineadas con la estrategia de la organización. En esta etapa, el énfasis se coloca en la transferencia de herramientas y metodologías, de modo que la empresa pueda apropiarse de ellas y utilizarlas de manera autónoma.
Este paso implica la implementación concreta de las acciones definidas. El acompañamiento del tutor no supone la ejecución directa de las tareas ni la sustitución de las funciones organizacionales, sino la orientación, el seguimiento y la facilitación del proceso de aprendizaje. A través de instancias de trabajo conjunto, capacitación situada y espacios de consulta, el tutor contribuye a que la organización incorpore criterios de análisis y formas de trabajo que fortalezcan su gestión cotidiana.
Una vez iniciada la implementación, el tutor retoma la observación del funcionamiento organizacional con el objetivo de evaluar los avances logrados, identificar mejoras y detectar nuevas dificultades. Esta instancia permite revisar la efectividad de las herramientas aplicadas y ajustar el proceso de tutoría, reforzando aquellas prácticas que contribuyen al desarrollo organizacional.
El ciclo se completa con una etapa de corrección, evaluación y retroalimentación, en la cual el tutor brinda devoluciones fundamentadas sobre el desempeño organizacional. Esta retroalimentación no se orienta a señalar errores de manera aislada, sino a consolidar aprendizajes, ajustar criterios de acción y fortalecer la capacidad de gestión interna de las MiPyMes, promoviendo una autonomía progresiva en la toma de decisiones.
De este modo, la tutoría profesional orientada a MiPyMEs se consolida como una herramienta estratégica para el desarrollo organizacional, permitiendo acompañar procesos de crecimiento, mejorar la calidad de la gestión y fortalecer la capacidad de adaptación de las empresas a contextos cambiantes. Este enfoque posiciona al profesional en Ciencias Económicas como un actor clave en la construcción de organizaciones más autónomas, flexibles y sostenibles, capaces de sostener procesos de mejora continua más allá de la intervención directa del tutor.
La tutoría profesional se materializa a través de intervenciones concretas en las principales áreas de gestión de las MiPyMes, abordadas de manera integral y articulada.
Si bien el enfoque es sistémico, la puesta en marcha de la tutoría requiere traducirse en acciones específicas que permitan a la organización analizar su desempeño, tomar decisiones informadas y avanzar hacia los objetivos definidos. En este sentido, el tutor acompaña a la empresa en la utilización e interpretación de herramientas de gestión que facilitan la comprensión de su realidad operativa, económica y estratégica.
En el área de administración económico y financiera, la tutoría se centra en el análisis de la información contable y de gestión, para fortalecer la toma de decisiones. Se trabajan herramientas como proyecciones financieras, presupuestos económicos, análisis de costos, punto de equilibrio y flujos de fondos, no como ejercicios técnicos aislados sino como instrumentos para interpretar la situación financiera, anticipar escenarios y definir cursos de acción coherentes con la estrategia empresarial.
En materia de gestión de personal, la tutoría aborda aspectos vinculados a la estructura organizativa, la definición de roles y responsabilidades, los procesos de reclutamiento, selección e inducción, la evaluación del desempeño, la comunicación interna, las capacitaciones y el desarrollo de capacidades. Se promueve la utilización de herramientas que permitan ordenar la gestión del personal, clarificar funciones, mejorar la coordinación interna y fortalecer el liderazgo organizacional, favoreciendo entornos de trabajo más eficientes y sostenibles. Como por ejemplo el desarrollo del organigrama, el análisis y descripción del puesto, entre otros.
Respecto del área comercial y de mercado, la tutoría acompaña a la MiPyME en el análisis de su posicionamiento, la identificación de segmentos de clientes, la evaluación de la competencia y la definición de propuestas de valor. Se emplean instrumentos de análisis estratégico y comercial tales como la matriz CANVAS, matriz FODA, estrategias competitivas genéricas, entre otras; que facilitan la comprensión del entorno competitivo y la toma de decisiones, orientadas a mejorar la inserción en el mercado, incrementar las ventas y diversificar oportunidades de negocio.
En el ámbito del marketing y la comunicación, el tutor orienta a la organización en la planificación de acciones alineadas con su identidad y objetivos estratégicos, incluyendo la definición de canales, mensajes y estrategias de vinculación con clientes. Las herramientas utilizadas permiten evaluar el impacto de las acciones implementadas, optimizar recursos e implementar la comunicación según el posicionamiento deseado. Como por ejemplo con la definición de objetivos estratégicos, indicadores, campañas, métricas, entre otras.
Asimismo, la tutoría puede abarcar el desarrollo de alianzas estratégicas y redes de cooperación, acompañando a la empresa en la identificación de actores clave, oportunidades de articulación y modalidades de vinculación que potencien su crecimiento. Del mismo modo, se trabaja sobre el acceso a fuentes de financiamiento, analizando alternativas disponibles y evaluando su viabilidad en función de la situación económica y las proyecciones de la organización.
La puesta en marcha de la tutoría, desde lo general hacia lo particular, implica partir de una comprensión integral de la organización para luego focalizar en áreas prioritarias de intervención. Este proceso permite seleccionar las herramientas más adecuadas para cada situación y asegurar que su utilización contribuya efectivamente al logro de los objetivos definidos. El énfasis no se coloca en la aplicación mecánica de instrumentos de gestión, sino en su interpretación crítica y en la capacidad de la organización para utilizarlos como soporte para la toma de decisiones estratégicas y operativas.
Las herramientas tecnológicas nos permiten utilizar el tiempo dedicado a tareas repetitivas y rutinarias en acciones que tiendan a la interpretación de los datos y su análisis estratégico, identificando una clara diferenciación entre el rol tradicional del profesional en Ciencias Económicas y el actual, orientado al seguimiento de la gestión y la ayuda para la toma de decisiones estratégicas.
En el contexto actual, el profesional se consolida como un actor clave en la gestión empresarial, aportando valor desde una perspectiva técnica, analítica y formativa. La profundización de la transformación digital refuerza la necesidad de un rol profesional activo, integral y en permanente actualización.
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