Realidad Profesional | Revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires y su Caja de Seguridad Social
Cada vez que llenamos el carrito del supermercado, también empieza a generarse un costo que muchas veces no se ve: la recolección, el transporte y la disposición final de los residuos. En el Gran La Plata, ese vínculo entre consumo, basura y gasto público representa un desafío concreto para las finanzas municipales. A partir de datos estadísticos y censales por manzana, el Dr. Pablo Marchionni propone pensar la gestión de los residuos sólidos urbanos desde una mirada económica, con foco en la planificación, la eficiencia presupuestaria y el uso inteligente de la información disponible. En esta nota, una mirada profesional sobre el costo oculto de los residuos urbanos.
Dr. Pablo Gabriel Marchionni
Contador Público (Tomo 91, Folio 159,
Cada vez que cargamos el changuito en el supermercado, no solo pagamos el ticket de la compra, sino también un costo futuro diferido: la recolección, el transporte y la disposición final de los envases, plásticos, cartones y restos orgánicos que esa compra generará en los próximos días. En el total abonado también se incluyen los tributos que los Estados municipales necesitan para cubrir los gastos vinculados con la gestión ambiental. Ese costo lo asumen los municipios, financiados a través de tasas y presupuestos públicos, y termina impactando en la eficiencia del gasto público y en la sustentabilidad de las finanzas municipales.
En la región del Gran La Plata, el consumo privado se transforma rápidamente en gasto público en materia de residuos sólidos urbanos (RSU). El Complejo Ambiental Ensenada, administrado por la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), recibe, en promedio, cerca de 29.950 toneladas mensuales de residuos provenientes de cinco municipios: Berisso, Brandsen, Ensenada, La Plata y Magdalena. Esa cifra equivale a más de 359.000 toneladas anuales para toda la zona.
Este artículo busca explicar, desde una perspectiva accesible y orientada a la gestión económica, la relación directa entre consumo y generación de residuos. Además, presenta datos locales actualizados y propone una herramienta ya disponible —los datos censales por manzana— para optimizar la logística de recolección y reducir ineficiencias presupuestarias.
No se requiere un modelo matemático complejo para comprenderlo: a mayor consumo de bienes —especialmente aquellos con alto contenido de packaging desechable—, mayor volumen de residuos.
En Argentina, la generación per cápita de RSU ronda los 1,15 kilos por habitante por día, lo que representa un desafío estructural para las finanzas municipales. Factores como el crecimiento del delivery, el aumento del comercio electrónico y las temporadas de mayor consumo —verano y fiestas de fin de año, entre otras— incrementan la generación de residuos de manera estacional. Estos picos obligan a los municipios a afrontar erogaciones extraordinarias en combustible, horas extras de personal y mantenimiento de flota, lo que convierte un costo previsible en una variable de riesgo presupuestario.
Desde el punto de vista económico, los RSU generan costos fijos —infraestructura y personal permanente— y costos variables, asociados principalmente al transporte y la disposición final por tonelada. La falta de planificación transforma esas erogaciones en ineficiencias: camiones que recorren rutas subutilizadas, desbordes que derivan en sanciones ambientales o quejas vecinales, y una disposición final que sigue dependiendo fuertemente del enterramiento en el Complejo Ensenada.
En la provincia de Buenos Aires se generan más de 20.000 toneladas de residuos por día, y una porción significativa corresponde a la región capital. Gestionar este flujo de manera eficiente no es solo una cuestión ambiental: también representa una oportunidad para mejorar la asignación de los recursos públicos.
Según el Censo Nacional 2022, la población de los tres municipios es de 768.547 habitantes en La Plata, 100.930 en Berisso y 63.997 en Ensenada. En conjunto, los tres distritos reúnen 933.474 habitantes. La generación per cápita presenta diferencias significativas entre los municipios de la región, lo que refleja particularidades en los patrones de consumo, la densidad poblacional y las actividades económicas predominantes.
En el caso de La Plata, los valores históricos y las estimaciones locales la ubican en un rango aproximado de 0,9 a 1,05 kg de residuos por habitante por día, lo que evidencia un nivel intermedio dentro del conjunto analizado. Berisso, por su parte, registra niveles inferiores, con una generación estimada de entre 0,6 y 0,8 kg de residuos por habitante por día, y se posiciona como el distrito de menor producción relativa de residuos en la zona.
En contraste, Ensenada presenta los valores más elevados: su generación per cápita se ubica entre 1,1 y 1,4 kg de residuos por habitante por día, por encima del resto de los municipios considerados. Estas diferencias ponen de manifiesto la heterogeneidad territorial en la generación de residuos, un aspecto clave al momento de diseñar e implementar políticas de gestión diferenciadas y estrategias de tratamiento acordes con la realidad de cada municipio.
Si se toma un promedio ponderado conservador de aproximadamente 1 kilo de residuos por habitante por día para la región, los tres municipios generarían hoy en el orden de 340.000 toneladas anuales de RSU. Este cálculo considera que el Complejo Ambiental Ensenada recibe residuos de cinco municipios, aunque La Plata representa el distrito de mayor peso relativo. El volumen mensual promedio que ingresa al predio de la CEAMSE —28.000 toneladas por mes— refleja la magnitud del desafío compartido. Estos números implican costos significativos en recolección —flota, combustible y personal— y también en el pago que los municipios deben afrontar por la disposición final.
Con una población que crece de manera moderada —según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con incrementos anuales estimados del orden del 0,5% al 1% en estos partidos—, y con hábitos de consumo similares, es razonable proyectar un leve aumento en la generación de residuos.
Si se aplica un crecimiento conservador del 0,8% anual —que combina un leve aumento poblacional y una posible recuperación del consumo—, para 2027 los tres municipios podrían generar unas 3.000 toneladas adicionales por año respecto de los niveles recientes. En términos prácticos, esto equivale a decenas de viajes adicionales de camión por mes para recolectar y transportar ese volumen.
Desde una mirada económica, este incremento no es marginal: implica mayores erogaciones en combustible, mantenimiento vehicular y horas de trabajo. Sin una planificación anticipada, esos gastos tienden a resolverse mediante ajustes presupuestarios de último momento o se traducen en un deterioro en la calidad del servicio.
Aquí reside una de las mayores oportunidades de eficiencia económica: el Censo 2022 del INDEC ofrece información desagregada por manzana censal, con datos precisos sobre población, cantidad de hogares y viviendas. A partir de esa información, el cálculo es sencillo y de bajo costo técnico:
Población por manzana × residuos per cápita estimados = volumen diario estimado de residuos por manzana.
Volumen diario estimado × 30 días = volumen mensual estimado por manzana.
Cabe aclarar que este cálculo se debe ajustar por estacionalidad (mayor en verano y diciembre; menor en otros meses).
Con esta información es posible construir un mapa de generación de residuos (incluso con herramientas GIS básicas o excel avanzado) que permita diseñar rutas de recolección optimizadas mes a mes.
Una manzana de La Plata con 250 habitantes genera aproximadamente 250 kg diarios (7,5 toneladas mensuales). Una manzana de Berisso con 80 habitantes produce unos 45 kg diarios. Multiplicado por todas las manzanas del municipio, se obtiene un cuadro preciso que permite asignar recursos de manera racional.
Esta aproximación no requiere inversiones millonarias en tecnología de punta: basta con usar datos públicos ya existentes (INDEC-Redatam para datos por manzana) y combinarlos con estadísticas del Complejo Ambiental Ensenada.
La basura no es solo un problema ambiental o de higiene urbana: es un desafío de gestión económica y presupuestaria. El consumo de hoy define los costos de mañana, y la falta de planificación convierte un flujo previsible en una fuente de ineficiencia y gasto improductivo.
Los contadores y economistas tenemos un rol clave en este proceso. Podemos colaborar en la modelización de costos, en la elaboración de esquemas de monitoreo mensual, en la proyección presupuestaria basada en datos reales y en el diseño de indicadores de eficiencia para el servicio de recolección.
Los municipios de La Plata, Berisso y Ensenada cuentan con la información necesaria: datos censales por manzana y estadísticas de disposición final. Implementar una logística mensual ajustada a la realidad no es una utopía tecnológica: es una decisión de gestión basada en datos. Reducir ineficiencias en el manejo de residuos significa liberar recursos para otras prioridades: salud, educación e infraestructura.
Es, en definitiva, una forma concreta de mejorar la calidad del gasto público y avanzar hacia una gestión más sustentable y equitativa. La cadena que comienza en la góndola del supermercado termina en el camión de recolección. Con una planificación económica inteligente, podemos hacer que ese trayecto sea más eficiente y menos costoso para todos los contribuyentes.
1. Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE). Estadísticas de residuos.
2. Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022.
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