Realidad Profesional | Revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires y su Caja de Seguridad Social
Los Dres. Miguel Dalmasso y Pedro Bassagaisteguy ingresaron al grupo de colegas que cumplen medio siglo junto a nuestro Consejo Profesional. 50 años en la matrícula no se explican solo por el paso del tiempo, sino también por una vocación sostenida a lo largo de las décadas. Esta nota recupera dos recorridos atravesados por el ejercicio independiente, el compromiso con la actividad profesional y la adaptación permanente a los cambios del oficio. Entre estudios propios, docencia y actualización constante, ambos colegas ponen en palabras una misma convicción: la de haber elegido una carrera que todavía hoy siguen ejerciendo con entusiasmo.
Medio siglo de ejercicio profesional no se explica solo en fechas o en años de trayectoria, sino también en elecciones, desafíos y convicciones sostenidas en el tiempo. Detrás de ese recorrido hay historias personales que ayudan a entender cómo una vocación puede sostenerse y crecer a lo largo de los años.
El Dr. Miguel Dalmasso (Tomo 33, Folio 88, CPCEPBA) se recibió de Contador Público en 1974 y después de atravesar experiencias tanto en relación de dependencia como en el ejercicio liberal, tomó una decisión que marcaría su recorrido profesional: apostar por el trabajo independiente. “En el ´77 decidí encarar en forma individual mi trabajo profesional. Así comencé y hasta la actualidad lo estoy desarrollando”, resume el profesional sobre una elección que terminó definiendo buena parte de su trayectoria.
Sus primeras armas laborales incluyeron un paso por una papelera de Capital y luego en dos grandes firmas como Dálmine Siderca, referente de la industria siderúrgica, y Esso S.A.P.A, la petrolera que operaba la histórica refinería de Campana. Más allá de esas experiencias en relación de dependencia, lo que terminó inclinando la balanza fue el crecimiento de su actividad profesional por cuenta propia. A partir de allí eligió dedicarse de lleno al estudio contable, una decisión que sostuvo durante décadas y dejó como legado: su hijo Nicolás, también matriculado, siguió sus huellas y heredó la pasión por las Ciencias Económicas. “Trabajar en familia implica coordinar muchas cosas. Siempre hay armonía y siempre hay alguna discusión, pero son los avatares con los que hay que lidiar”, señala el colega.
El extenso currículum de Miguel también incluye un paso por la función pública: se desempeñó como Secretario de Economía durante el primer tramo del gobierno del intendente de Zárate Aldo Arrighi, iniciado en 1983, cargo en el que permaneció cerca de un año. “Yo había acordado con él estar un tiempo hasta que formáramos a otro profesional”, explica el colega de la Delegación San Nicolás sobre la experiencia breve pero intensa, para luego dedicarse al cien por ciento a la actividad profesional.
Su compromiso con la profesión también se expresó en el plano institucional. En 1991 participó en la creación del Centro de Contadores de Zárate, junto a colegas de la ciudad, con la idea de defender el ejercicio profesional y concientizar sobre la importancia de asesorarse con profesionales matriculados. A esa tarea se sumó la elaboración de publicaciones en diarios locales y de una revista mensual de circulación zonal, que incluía índices de uso profesional y artículos de interés. Al mismo tiempo, llevaron adelante distintas gestiones para impulsar la conformación de la receptoría local, que se concretó el 6 de agosto de 1991 y continúa vigente.
Al mirar estos 50 años en la matrícula, el contraste con aquellos primeros tiempos es inevitable. “Hacíamos las declaraciones de ganancia en lápiz, después las pasábamos a la máquina y después las presentábamos en la DGI”, recuerda Miguel, para quien el desafío en la actualidad pasa por seguir el ritmo de los cambios: “Es una profesión que te obliga a estar actualizado permanentemente”.
A la hora de definir qué distingue a un buen contador, no duda: “Cuando hay un problema, le tiene que gustar resolverlo lo antes posible, no dejarse estar con nada y estar actualizado diariamente”. Y, al dejar un mensaje para las nuevas generaciones, vuelve sobre una convicción que atraviesa toda su historia profesional: “Es fundamental que, cuando se salga de la facultad, se cansen de hacer cursos de actualización para aprender y aprender”.
Después de medio siglo de ejercicio, la motivación sigue intacta. “Cumplir 50 años como matriculado y seguir ejerciendo es lo que me gusta, es lo que elegí”, resume el Dr. Dalmasso, quien finaliza esta conversación con RePro Digital con una frase que demuestra su amor por la profesión: “Lo hago con una pasión que me llena el corazón y también de satisfacción”.
La elección de la carrera no estuvo marcada por una tradición familiar ni por una formación previa orientada a las Ciencias Económicas. “La elección fue mía y con un desconocimiento total porque no había ido a una secundaria comercial”, recuerda el Dr. Pedro Bassagaisteguy, Contador Público (Tomo 33, Folio 72, CPCEPBA) sobre aquella decisión inicial que, con el tiempo, se transformó en una vocación sostenida durante más de medio siglo de ejercicio profesional.
Al terminar la facultad, su recorrido tuvo un paréntesis obligado. “Cuando termino la carrera me tuve que ir a hacer la conscripción porque había pedido prórroga. Fue un impase e inmediatamente después me vine a Rauch a poner mi propio estudio”, señala sobre el ansiado regreso a su ciudad, donde iniciaría su camino como profesional independiente. “Había un solo contador en Rauch y yo no tenía experiencia laboral. Fui aprendiendo a los golpes, pero mi meta dentro de la profesión siempre fue ser profesional independiente”, afirma con convicción el colega perteneciente a la Delegación Tandil. En aquellos primeros años, el trabajo del estudio se concentraba en tareas como la liquidación de sueldos y, poco después, en Ganancias, que —según recuerda— era entonces la base de la profesión y del estudio.
La profesión convivió, además, con una extensa trayectoria docente: durante 32 años dio clases en una escuela comercial, dejando huella en generaciones de estudiantes, muchos de los cuales luego eligieron seguir la carrera de contador. En el plano familiar, en cambio, el saldo fue distinto. “Mis hijos pensaron que mi trabajo era sacrificado. Yo he sido un enfermo del trabajo y ellos dispararon a otras profesiones, ninguno siguió mi carrera”, cuenta Pedro entre risas.
Al repasar la evolución de la profesión, el Dr. Bassagaisteguy pone el acento en los cambios tecnológicos y en las exigencias de cada contexto. “Cuando inicié no estaba la computadora al acceso personal, empezamos tímidamente usando un disquete. Hubo una evolución importante de la parte sistemas”, señala el colega, que remarca las exigencias que conlleva la profesión: “Estamos atados a los vencimientos, lo que te impone conducta, sacrificio y estar presente”.
Después de 50 años en la matrícula, la pasión sigue intacta. “La carrera es muy linda, es emocionante el vínculo con la gente”, afirma el colega. Y al momento de resumir lo que representa este recorrido, elige una frase sencilla pero significativa: “La única expresión que me cabe es qué rápido se pasó todo”, finaliza Pedro, dejando entrever que cuando la profesión se vive con gusto, el paso del tiempo también se vuelve parte de esa misma satisfacción.