Edición Nro. 105 - Septiembre 2018

NUESTROS JUBILADOS

Nota 11

Desde la localidad de Remedios de Escalada, ubicada en el Partido de Lanús, fue que este profesional se movilizó hacia La Plata para ser homenajeado junto a colegas de toda la Provincia por haber llegado a un punto muy importante de su carrera como profesional de las Ciencias Económicas: el beneficio jubilatorio.

Sobre los inicios de su profesión, recuerda que estudió en la escuela Abraham Lincoln de Banfield para Perito Mercantil. “Fuimos varios que nos inclinamos hacia las Ciencias Económicas y dimos el examen de ingreso en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). De ahí empezamos nuestro camino al éxito”, asegura.

A su vez, agrega tener los mejores recuerdos de los profesores de esa época y de sus compañeros. Con 21 años, tras cuatro de carrera, el Dr. Alvarracin ya era un profesional.

“Trabajaba en el Banco Nación como empleado de la casa central y pude ubicarme en el turno noche para poder conseguir un empleo como contador en una fábrica. Opté por ese lugar porque necesitaba crecer económicamente y financiar a mi familia. Renuncié al banco en 1981 y después me independicé para trabajar por mi cuenta, con todos los avatares que tuvieron esas épocas”, cuenta.

En nuestra época se hacían los formularios a mano con carbónico

Consultado respecto a qué recuerdos tiene sobre los inicios de la profesión y cómo se desarrollaba por aquel entonces, rememora que “en nuestra época se hacían los formularios a mano con carbono. La primera máquina que compré para el estudio era de esas que venían con una manija con la que se podía elegir la operación a realizar. De ese cambio tecnológico a nuestros días hemos pasado desde el fax hasta otras cosas que nos fueron agilizando el desarrollo de la profesión. Tenemos que estar agradecidos a todo este progreso”.

Dueño de un estudio en pleno centro porteño ubicado en la zona del Obelisco que administra junto a su hijo, también contador, reconoce que llevarlo adelante hoy en día “es dificilísimo”. “Lo compramos en 2004 y en ese momento se podía trabajar tranquilo, ahora es un inconveniente llegar a trabajar y los clientes no quieren ir al centro, evitan la zona y estamos tratando de ver cómo nos acostumbramos a los nuevos tiempos”, explica.

El Dr. Hugo H. Alvarracin al recibir en La Plata la medalla que nuestra Caja de Seguridad Social otorga a quienes se acogen al beneficio jubilatorio.

El Dr. Alvarracin ha sido el primer graduado con un título universitario en su familia y se muestra agradecido por la profesión, ya que le ha permitido ser el sostén de su esposa y sus dos hijos: “Gracias a mi carrera he podido tener un patrimonio seguro para poder atenderlos”.

Antes de despedirse de esta entrevista, y respecto de aquellos que lo han acompañado en su camino, no quiere dejar de agradecer a los profesores que tuvo en su paso por la secundaria y algunos de la universidad. 

“Hubo un montón de gente que me marcó para querer a la profesión y a nuestra patria, es decir, ser profesionales honestos y decentes y poder asesorar a nuestros clientes con la mejor voluntad. Ese fue mi mejor crédito”, sintetiza.

Hubo un montón de gente que me marcó para querer a la profesión y a nuestra patria
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