Edición N. 110 - Julio / Agosto 2019

50 AÑOS EN LA MATRÍCULA

Cada año son varios los profesionales que alcanzan los 50 años como matriculados del Consejo Profesional. En esta sección entrevistamos a tres de ellos para que nos cuenten, en representación del resto de los colegas, qué sensaciones tienen ante alcanzar tal condición. Los motivos por los cuáles estudiaron Ciencias Económicas, cómo es la tarea contable que realizaron y qué balance hacen de su vida profesional son los temas que surgieron en estas entrevistas.

A la defensa de las Pymes

El Dr. Ricardo Gomboso, matriculado de la Delegación Morón, trabajó siempre relacionado a las pequeñas y medianas empresas y es ese nicho el que le permitió crecer profesionalmente y alcanzar los 50 años de matriculado en nuestro Consejo Profesional.

Nacido en el barrio porteño de Caballito pero vecino desde chico de la localidad de Castelar, estudió en la Universidad de Buenos Aires mientras hacía sus primeras experiencias laborales: “Viajaba cada día en tren hasta Capital. Por la mañana me desempeñaba como ayudante haciendo trabajos contables como libros bancos o alguna liquidación de sueldo. Aun hoy recuerdo a los primeros clientes. Después  iba a la Facultad donde me quedaba desde la tarde a hasta bien entrada la noche en la biblioteca o en los cursos que asistía. Volvía a mi casa a media noche y a la mañana siguiente, arrancaba desde las 9”.

Con la constancia de quien debe afrontar un cierre de balance, el colega sabía que esta era su área de interés y que, como él lo indica, “estudiar una carrera universitaria en esa época implicaba tener acceso a una mejor condición de vida y una salida laboral importante”. La graduación universitaria le trajo, además de la alegría familiar, el acceso a su propia carpeta de clientes que se fue engrosando conforme pasaban los años y el profesional adquiría cada vez más experiencia. En ese camino comenzó a direccionar su carrera para el lado del acompañamiento a las Pymes: “Estoy muy contento y satisfecho de esta actividad”.

Estoy muy contento y satisfecho de esta actividad.
Dr. Ricardo Gomboso

Los cambios en la profesión contable

Cincuenta años como matriculado le dan a este colega la potestad de analizar cómo afecta a la tarea diaria del contador los cambios que la misma profesión va viviendo. En esa línea, comenta que “años anteriores era más fácil trabajar con Pymes porque las exigencias externas eran menores, hoy se complejizó todo y el mundo económico también. Entonces se da una necesaria adaptación del profesional y la empresa a esas circunstancias”.

El Dr. Gomboso asegura que el profesional de las ciencias económicas que decide asesorar a una pyme debe estar capacitado en muchos ámbitos. A diferencia de las grandes empresas que suelen tener profesionales enfocados en un área específica, “en la pyme debemos atender cuestiones impositivas, de auditoría, contables, laborales, estructura interna de precios y costos. Eso siempre me gustó y me interesó. Me permitió tener un panorama del ente y de la actividad profesional muy amplio y completo”.

Coherente con este pensamiento, nos cuenta que todo ese conocimiento lo intenta volcar en los demás y que siempre contó con colaboradores en el estudio. Incluso, conforme pasaron los años, alguno de ellos se convirtieron en profesionales colegas. “Para los jóvenes es todo un desafío atender un estudio donde tenés que saber mucho de contabilidad, auditoría e impuestos. Ya con esas dos aéreas la exigencia es muy grande”. 

Un adelantado

En Verónica, partido de Magdalena, nació el Dr. Juan Urrutibeheity anotado el 27 de junio de 1942, aunque llegó al mundo un día antes. “Yo vivía en el campo. Mi padre y mis abuelos eran vascos y tamberos, por lo tanto crecí en un tambo en una familia de trabajo”, comenta desde el inicio de la charla el colega.

A pesar de esta tradición familiar, los Urrutibeheity avizoraron el futuro incierto al que se encaminaba la industria lechera y decidieron que él debía instalarse en La Plata para continuar una carrera. “Ingresé de pupilo a los 13 años. Luego continué en la Escuela Nacional Superior de Comercio General San Martín donde me recibí de Perito Mercantil. Me anoté luego en la carrera de Ciencias Económicas donde conseguí la graduación universitaria en 1968”, relata cual historiador.

Trabajo con mi hijo que es Contador. Tiene la mochila bien puesta y anda muy bien.
Dr. Juan Urrutibeheity

Con el título bajo el brazo, el mundo profesional lo esperaba con las puertas abiertas para comenzar a formar su carrera. Empezó trabajando con el Dr. Mario Scharagrodsky con quien estuvo hasta el año 1972 en que entró en Obras Sanitarias. “En ese momento había empezado a tener clientes propios pero no tenía tiempo para atenderlos por el trabajo del estudio. Tras cuatro años en Obras, en 1976 ya tenía los suficientes comitentes como para dedicarme exclusivamente al estudio”

Desde ese momento y hasta hoy encabeza un estudio que lo tiene, desde 1994, a su hijo Gastón como colega codo a codo. “Él ya tiene 25 años como Contador. Sabe más que yo, es más joven y tiene la mochila bien puesta y anda muy bien. Nos llevamos muy bien. Es muy fácil de tratar y yo también tengo esa condición. Nos respetamos y no tenemos nunca un problema”.

Matriculado en la Delegación La Plata, padre de otro hijo ingeniero radicado en Panamá y una hija diseñadora, el Dr. Urrutibeheity asegura que eligió “una profesión dura, donde tener un estudio es difícil porque nos cargaron de muchas responsabilidades que antes no teníamos”.

Nacer y crecer en Bahía Blanca

Una joven Universidad Nacional del Sur vio al Dr. Juan Alberto Bernabó asistir a los cursos y formarse, de a poco, en el profesional que es hoy en día. Durante algunos meses cursó materias de Licenciatura en Economía, pero cuando descubrió la carrera de Contador Público le gustó tanto que se pasó y continuó hasta el final. “La hice en seis años y desde ese momento me desarrollé en la profesión en Bahía Blanca, donde nací y crecí. En la Facultad teníamos profesores prestigiosos de la ciudad y otros que llamábamos profesores viajeros, porque venían de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires cada veinte días”, detalla en el inicio de la charla.

Hijo de una familia de químicos y bioquímicos, decidió seguir su propio camino que, tras la graduación universitaria, lo presentó frente al primer desafío laboral. “Entré en una empresa que vendía las novedosas maquinas de contabilidad Ncr y Olivetti donde hice un curso en Capital que duró seis meses y trabajé allí poco más de un año”. Esa primera experiencia terminó con la propuesta de trabajo en la profesión que derivó en la matriculación en el Consejo Profesional en 1969.

Primero, fue un estudio contable consolidado de la ciudad con una cartera grande de carpetas impositivas. “Ahí hice algo de práctica y luego me largué solo con mi estudio. En 1973 me asocié con un compañero de la facultad hasta el 2002”, dice el profesional que hoy trabaja junto a su hijo, también colega, y dos colaboradores. “Tengo una hija que es abogada y otro hijo que es músico y vive en Canadá”, detalla sobre la conformación familiar. 

 

Ser Contador ayer y hoy

Tras cincuenta años de matriculado en el Consejo Profesional en la Delegación Bahía Blanca, los colegas que forman parte de este selecto grupo nos comentan las variantes que fue viviendo la profesión a lo largo de los años.

Disfruté mucho la profesión, me permitió vivir bien, tener una familia y una vida.
Dr. Juan Alberto Bernabó

En ese sentido, el Dr. Barnabo puntualiza que “cuando empecé era todo muy artesanal. Por ejemplo, las declaraciones juradas de ganancias se podían hacer a mano y presentar. Con la tecnología hubo que adaptarse. Si bien nunca me costó demasiado, en los últimos tiempos me cuesta un poco más por las nuevas aplicaciones web”. Allí vuelve a entrar en la charla la figura de su hijo profesional de las Ciencias Económicas, ya que el colega asegura que él “usa los aplicativos más rápido que yo. En mi caso, me subí al tren de la tecnología, pero en el último vagón”, dice con humor.

Docente universitario desde 1968 hasta el 2014, reconoce que estar frente al aula y relacionarse con los chicos “lo disfrutaba mucho, era algo que naturalmente hice y me fue muy grato”. Siguiendo esa línea, y a modo de balance, determina: “Disfruté mucho la profesión, me permitió vivir bien, tener una familia y una vida”.


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