Si había que hacer más de 7 mil kilómetros en busca de un futuro mejor, entonces que valiera la pena el desafío pensó la Dra. Natalia Julieta Fernández Villebro, de nacionalidad venezolana y argentina por elección. Su historia familiar está marcada por los procesos políticos que vivieron los dos países: sus padres, argentinos, dejaron la Necochea natal para vivir en el país caribeño en la década del ´70, en medio de la última Dictadura Cívico-Militar. Y ella, sin un futuro prometedor en la Venezuela de 2002 y con 19 años, decidió radicarse en nuestro país y completar sus estudios universitarios en Ciencias Económicas.

Mi mamá trabajó siempre en una empresa de servicio de mantenimiento y limpieza, y tuve conexión con el Contador. Me encantaba el trabajo que hacía

“Me recibí de la secundaria a los 16. Empecé a estudiar allá y por la situación política del país y aprovechando que todavía no había visto Derecho Tributario y nada que me complique para las equivalencias, decidí venirme”, explica la colega quien comenzó a relacionarse con la profesión desde pequeña: “Mi mamá trabajó siempre en una empresa de servicio de mantenimiento y limpieza, y tuve conexión con el Contador. Me encantaba el trabajo que hacía”.

Su primer destino en tierras gauchas fue otra ciudad capital, por lo que el ritmo de esta cosmopolita no le requirió adaptarse. “Mi idea era quedarme en Buenos Aires, estaba acostumbrada al movimiento. Pero como mis padres son de Necochea siempre venía a visitar a la familia, incluso desde chica. Luego me enamoré y decidí radicarme acá cuando obtuve el título”, describe la profesional en relación a cómo la vida la fue llevando hasta su presente.

Si bien reconoce que le costó adaptarse, y que no es lo mismo visitar la ciudad costera en un período de vacaciones que vivir todo el tiempo, asegura que “es tranquilo, es otra cosa. Vas caminando a todos lados y bajas mucho los decibeles. Una vez que te adaptas, vas a las grandes ciudades y te parece todo una locura”.

Madre de una pequeña de 5 años y un bebé de año y medio, suele recibir la visita de su padre quien aun radica en el país vinotinto. “La idea es que mis hijos puedan conocer mi país en algún momento. Volví en 2006 y lo encontré desbastado, por lo que mi pensamiento ahora es volver cuando todo cambie y la situación repunte”, se sincera la profesional que en relación al tema aporta un dato estadístico: de los 41 compañeros del colegio Secundario, 35 están viviendo fuera de Venezuela y cinco de ellos, en Argentina.

Una profesional en constante aprendizaje

La colega desarrolló la profesión de manera independiente y entiende que eso la mantiene en un estado de aprendizaje continuo. Desde hace unos años se incorporó a trabajar en un estudio contable y la relación con otros profesionales es totalmente fructífera. “Estoy aprendiendo más, siempre es buena la relación con otros. El intercambio de opiniones es muy bueno y se pueden sacar otras conclusiones”, asegura.

Si bien asesora a una empresa agropecuaria y atiende a algunos clientes particulares, principalmente monotributistas, “en el estudio trabajamos con contabilidades, pero principalmente el motor es lo tributario”. En esa línea, dice que está suscripta a algunas editoriales para estar al día y que también asiste a los cursos de la Delegación Necochea del Consejo. “Me gustaría adentrarme más en lo contable”, finaliza sobre el futuro.


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