“La posibilidad de continuar trabajando desde el hogar se reserva para cierto tipo de ocupaciones que representa el 26% del empleo total. El resto de los trabajadores no podrían continuar sus tareas desde una ubicación remota, lo que, en el contexto de cuarentena debido a la pandemia del coronavirus, se vuelve un punto fundamental y un canal de afectación relevante”. Esta es una de las conclusiones a la que llega el Documento de trabajo elaborado por los Dres. Cristian Bonavida Foschiatti y Leonardo Gasparini para el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) en abril de este año. El artículo aporta datos al debate sobre la influencia de la cuarentena en diversas ocupaciones laborales haciendo foco en el posible impacto del aislamiento sobre distintos niveles de pobreza.

“La posibilidad de continuar trabajando desde el hogar se reserva para cierto tipo de ocupaciones que representa el 26% del empleo total. El resto de los trabajadores no podrían continuar sus tareas desde una ubicación remota, lo que, en el contexto de cuarentena debido a la pandemia del coronavirus, se vuelve un punto fundamental y un canal de afectación relevante”.

Esta es una de las conclusiones a la que llega el Documento de trabajo elaborado por los Dres. Cristian Bonavida Foschiatti y Leonardo Gasparini para el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) en abril de este año. El artículo aporta datos al debate sobre la influencia de la cuarentena en diversas ocupaciones laborales haciendo foco en el posible impacto del aislamiento sobre distintos niveles de pobreza.

Los autores se enfocan en el impacto diferencial sobre el universo de trabajadores ocupados, en relación con la posibilidad de continuar realizando los trabajos de manera remota, mediante home office o teletrabajo. “A modo de ejemplo, un operario de la industria manufacturera o un peón de la construcción se clasifican como incompatibles con el teletrabajo debido a que dentro de sus actividades operar vehículos, dispositivos mecanizados o equipos y el manejo y movimiento manual de objetos son dos actividades de gran importancia. De la misma manera, las tareas típicas de un vendedor ambulante son también incompatibles con el trabajo remoto ya que el contexto o ámbito de trabajo implican necesariamente proximidad física”, citan los autores.

En cambio, según esta investigación, un desarrollador de software o un contador no requieren de proximidad física, de desarrollar actividades manuales o interactuar con equipos o máquinas fijas, y tampoco se encuentran expuestos a riesgos como caídas, cortes o infecciones que hagan suponer que su trabajo desde el hogar no sea factible.

El 74% de los trabajadores está actualmente empleado en ocupaciones en principio incompatibles con el teletrabajo.

Utilizaron una metodología que incluyó la base de datos de O*NET (que proporciona información detallada y periódicamente actualizada sobre las tareas, las habilidades requeridas y los ámbitos de trabajo asociados a un conjunto de casi mil ocupaciones individuales clasificadas por un código de ocupación estándar) y datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) relevada por INDEC en el primer semestre de 2019. “Las estimaciones del estudio se calcularon, en primera instancia, a 8 dígitos del Clasificador Estandarizado de Ocupaciones (SOC por sus siglas en inglés) según la desagregación provista por O*NET. El siguiente paso implicó agregar 6 dígitos para buscar las equivalencias con el clasificador internacional de ocupaciones ISCO a 2 dígitos. Finalmente, se realizó un ejercicio de equivalencias con el Clasificador Nacional de Ocupaciones provisto por INDEC y utilizado en la EPH”, describen.

Dr. Leonardo Gasparini

Bonavida y Gasparini coinciden en indicar que el grado en que es posible continuar desarrollando el trabajo desde el hogar es muy diverso entre ocupaciones y no es viable para la mayoría de la población ocupada. Específicamente, solo el 26% de los ocupados podría continuar sus actividades laborales desde el hogar. El 74% restante de los trabajadores está actualmente empleado en ocupaciones en principio incompatibles con esta modalidad.

Partiendo de la idea de que las características de las ocupaciones compatibles y no con el teletrabajo son diversas, la imposibilidad de trabajar desde casa afecta de distinta manera a cada trabajador. Entre las ocupaciones no compatibles existe un mayor nivel de informalidad, en torno al 57%, mientras que en aquellos que pueden trabajar desde el hogar el índice se reduce al 22%.

Al mismo tiempo, el nivel salarial promedio es marcadamente menor. “Esto es un punto clave del análisis por cuanto revela que los efectos sobre la brecha de ingresos pueden ser potencialmente negativos al generar una interrupción en la actividad y por ende en los ingresos de trabajadores de más bajos recursos, mientras que trabajadores en promedio mejor remunerados presentan mayor posibilidad de evitar interrumpir involuntariamente su actividad laboral”, destaca el trabajo.

Las ocupaciones no compatibles con el trabajo remoto se caracterizan por un menor nivel educativo, calificación y menor salario. “Esto sugiere que el efecto negativo de la  cuarentena afecta más a los trabajadores con menos recursos y en menos condiciones de afrontar un shock repentino que les impide continuar con su actividad laboral”, concluyen.

 

Análisis de datos a partir de sexo, edades y ubicación

Entre los resultados derivados del estudio se desprenden conclusiones que plantean una foto de la situación de teletrabajo en pandemia actualmente en el país. Los autores llegan a la conclusión que existe una mayor proporción de mujeres respecto a hombres, que predominan en los trabajos no compatibles.

“Existe un diferencial en el nivel educativo de los trabajadores pertenecientes a uno u otro grupo de alrededor de 4 años de educación formal. Los años de educación alcanzados son menores en ocupaciones sin teletrabajo, y los niveles de calificación de los trabajadores van en la misma dirección, lo que se condice a priori con el menor nivel de ingresos señalado previamente”, analizan y continúan: “El trabajo remoto se encuentra fuertemente vinculado a la presencia, uso y manipulación de tecnología de la información en la ocupación, lo que explica en parte el bajo grado de alcance que tiene la posibilidad del trabajo remoto entre el universo de empleos”.

Dr. Cristian Bonavida

La ubicación territorial también es un aspecto diferenciador tal como muestra la imagen lateral. El gráfico presenta la proporción de trabajadores en ocupaciones con posibilidad de trabajo remoto en varias ciudades del país, entre ellas, algunas de la provincia: San Nicolás, Mar del Plata, Bahía Blanca, La Plata y el Conurbano entendido como un bloque unificado. De las nombradas, solo La Plata pertenece al grupo de mayor índice donde CABA lleva la delantera. El Conurbano, por su parte, se ubica entre los niveles más bajo apenas por encima de Salta, la de menor rango entre las registradas.

 

Pobreza y desigualdad

En el resumen del artículo, los autores plantean que a través de una simulación de ingresos se estima que los efectos negativos de corto plazo de la pandemia serían mayores en los estratos de menores recursos. Esto deriva en un aumento significativo de la pobreza y la desigualdad de ingresos. Esta es sin dudas uno de los puntos más importantes del estudio pues plantea el escenario que varios especialistas ya avizoran de cara a la nueva normalidad post pandemia.

Los autores listan las acciones del gobierno en relación a la situación social, destacando la implementación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para trabajadores informales, trabajadores independientes de bajos ingresos, personal de casas particulares y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), embarazadas y del plan Progresar; el pago extra en la AUH y la AUE; un bono para jubilados y pensionados que reciben un único haber mínimo y un bono para perceptores de planes sociales.

“El IFE y los demás bonos logran reducir el impacto de la merma de ingresos por la cuarentena, aunque en ningún caso neutralizarlo. El alivio resulta más relevante en los estratos más bajos de la distribución”, analizan en base a los datos obtenidos.

El IFE y los demás bonos logran reducir el impacto de la merma de ingresos por la cuarentena, aunque en ningún caso neutralizarlo.

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