A partir de la pandemia de COVID-19, se subraya la necesidad de la planificación para imprevistos, como instrumento de gestión para analizar la repercusión de posibles crisis y para adelantarse con mecanismos adecuados y apropiados a fin de dar una respuesta oportuna efectiva a las necesidades de la población afectada.

Se propone que la planificación debería ser interinstitucional y abordar las medidas de respuesta y las necesidades de coordinación a múltiples niveles: nacional, subnacional y local.

Finalmente la autora señala que la pandemia de COVID-19 expuso la necesidad de la conectividad y la digitalización, al tiempo que popularizó los gobiernos electrónicos. El próximo paso es que estos no sean solo para recaudar sino también para incluir la participación ciudadana.

ARTÍCULO PUBLICADO EL viernes 12 de marzo
Edición N. 120 - Marzo / Abril 2021

NOTAS DE AUTOR

Dra. Laura Graciela Accifonte Dra. Laura Graciela Accifonte Presidente de la Comisión Técnica Interamericana del Sector Público de la Asociación Interamericana de Contabilidad.

EDICIÓN ESPECIAL

SEMANA DE LA MUJER

La pandemia originada por el virus COVID-19 ha repercutido profundamente en las organizaciones públicas y privadas y en toda la sociedad. En el Sector Público, se han evidenciado una serie de situaciones que constituyen retos a tener en cuenta en lo inmediato para estar preparados ante futuros sucesos e imprevistos.


Inmediatez en la toma de decisiones

Dependiendo de la composición etaria y cultural así como su política de urbanización, cada país ha tenido reacciones y resultados diferentes con las decisiones tomadas para el manejo de la pandemia. En muchos casos se evidenciaron políticas erráticas producto del desconocimiento del fenómeno que azota al planeta, las que, sin duda reflejaron la debilidad en la organización política y la baja inversión en los sistemas de salud, científicos y de prevención.

En la sociedad en general se plantearon diversos interrogantes que fueron muy difíciles de responder por los gobiernos y aún por las organizaciones supranacionales (por ejemplo la Organización Mundial de la Salud): ¿Cuánto se tarda en desarrollar y administrar las vacunas en forma eficaz? ¿Se repetirá la pandemia? ¿Hasta cuándo estaremos confinados? ¿Cómo se verá afectada la economía? Las respuestas disímiles a estos interrogantes generaron una amplia desconfianza en quienes las ofrecían.

Tal vez la razón de esas respuestas erráticas, radica en que no se posee información de alta calidad, transparente, completa y accesible, lo que nos obliga a repensar qué y cómo informan los gobiernos. Debe planificarse seriamente la preparación de información no financiera para mayor claridad de los efectos de las políticas públicas, la cual ya es obligatoria en la Unión Europea y en países como Brasil, al preparar rendiciones de cuentas de acuerdo al Marco Internacional para Reportes Integrados (1) Esas rendiciones incluyen indicadores económicos, sociales y ambientales generados por diversos emisores internacionales (2) los cuales unidos a la información financiera tradicional, brindan una visión holística de las organizaciones públicas y privadas.

Aún no se establece con exactitud cuál fue el origen de la pandemia, pero es claro que en ella influye el factor climático y sus fenómenos naturales y demás amenazas meteorológicas. Es así que en la actualidad se considera clave en las empresas la influencia de estos fenómenos en su actividad. Agregamos que deberían tenerse en cuenta no solo los factores climáticos sino también todo lo relativo a lo medioambiental y social y tiene que rendirse cuenta de ello a través de los Informes de Sostenibilidad, que hoy constituyen una necesidad para el Sector Público.


El desarrollo de la tecnología

En esta pandemia, ha sido vital el uso de la tecnología en la digitalización de los servicios. El trabajo, la salud, la educación, las reuniones, hasta los ejercicios físicos, todo se canalizó a través de plataformas virtuales. Los gobiernos incrementaron la digitalización de sus áreas para que el público pudiera cumplir con sus obligaciones fiscales.

¿Cuál ha sido el problema en este aspecto? Para poder acceder a esa nueva forma de prestación de servicios, es esencial poseer conexión a Internet de alta calidad. Es sabido que muchas personas aún no tienen siquiera una conexión básica por lo cual los servicios prestados a través de la virtualidad, no se encuentra accesible para todos, de manera tal que se tornan absolutamente necesarias las inversiones en tecnología para garantizar la conectividad.

Los interrogantes planteados por la pandemia fueron incluso difíciles de responder hasta para organizaciones supranacionales como la Organización Mundial de la Salud.

Además, el Gobierno Electrónico no debe ser sólo para los cumplimientos impositivos, sino que tiene que incluir la participación ciudadana, estar disponible las 24 horas los siete días de la semana, ser transparente, eficaz y eficiente, contar con múltiples canales y brindar rendiciones de cuentas frecuentemente.

Se considera fundamental que los gobiernos ofrezcan seguridad jurídica para que el sector privado pueda contribuir a la evolución tecnológica con el desarrollo y aporte de desarrollos de avanzada.

Debe planificarse seriamente la preparación de información no financiera para mayor claridad de los efectos de las políticas públicas.

Planificación para imprevistos

Si bien COVID 19 es una enfermedad que por su contagiosidad y sorprendente expansión no ha dado tiempo al sector de la salud para organizarse eficazmente para su contención, no es la primera pandemia ni catástrofe que ha sacudido al mundo, debería haber una metodología mundial de prevención y planificación para actuar ante imprevistos. No tenemos conocimiento que la haya, pero se puede consultar el documento cuyo título es “Preparación ante los desastres para una respuesta eficaz” – Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015 de las Naciones Unidas, (3) se brinda un adecuado detalle de cómo proceder para planificar los imprevistos, y de él extraemos lo siguiente:

  • La planificación para imprevistos es un instrumento de gestión que se utiliza para analizar la repercusión de posibles crisis y para adelantarse con mecanismos adecuados y apropiados a fin de dar una respuesta oportuna, efectiva y apropiada a las necesidades de la población afectada.
  • Se puede utilizar para planificar todo tipo de emergencias, incluyendo situaciones complejas, desastres naturales o ambientales y otras crisis de importancia a las que debe dar respuesta la comunidad
  • La planificación debería ser interinstitucional y abordar las medidas de respuesta y las necesidades de coordinación a múltiples niveles: nacional, subnacional y local.

 

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible y el COVID-19

En los últimos 20 años las organizaciones supranacionales, sobre todo las Naciones Unidas, se han destacado en diseñar modelos y sistemas para erradicar los flagelos de la humanidad, así nacieron el Pacto Global, los Objetivos del Milenio, diferentes eventos sobre el cambio climático que convergieron en el Acuerdo de París por el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) (4) o Agenda para el 2030. Sin duda, la adhesión y puesta en práctica de los ODS implica un fortalecimiento de la Sociedad a través del bienestar de los individuos y organizaciones que la conforman. En sus 17 objetivos y muchas de sus metas, encontramos directivas para poder responder a los retos que nos impone la dinámica de nuestro planeta son ellos (respetando la numeración de cada objetivo): 1-Fin de la pobreza, 2- Hambre Cero, 3 – Salud y Bienestar, 6 – Agua Limpia y Saneamiento, 7- Energía asequible y no contaminante, - 8 – Trabajo decente y crecimiento económico, 9 - Industria, innovación e infraestructura, 11 – Ciudades y comunidades sostenibles, 13 – Acción por el clima, 16 – Paz, Justicia e instituciones sólidas y 17 – Alianzas para lograr los objetivos.

En la actualidad se considera clave en las empresas la influencia en su actividad del factor climático, sus fenómenos naturales y demás amenazas meteorológicas.

Ejemplificar cada uno de ellos excede en espacio a este artículo, pero a modo de conclusión diremos que la adhesión e implementación de los ODS ayudarían en gran medida a afrontar los retos mencionados. Veamos algunas de las metas y se podrá notar la contribución que ellos significan:

Salud y Bienestar: a) Lograr la cobertura sanitaria universal, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas seguros, eficaces, asequibles y de calidad para todos; b) Apoyar las actividades de investigación y desarrollo de vacunas y medicamentos c)  Aumentar sustancialmente la financiación de la salud y la contratación, el desarrollo, la capacitación y la retención del personal sanitario

El Gobierno Electrónico no debe ser sólo para los cumplimientos impositivos, sino que tiene que incluir la participación ciudadana, estar disponible las 24 horas los siete días de la semana, ser transparente, eficaz y eficiente, contar con múltiples canales y brindar rendiciones de cuentas frecuentemente.

Agua Limpia y Saneamiento: a) Mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación; b) aumentar el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez.

Energía asequible y no contaminante: a) Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias b) Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles

Industria, Innovación e Infraestructura: a) Desarrollar infraestructuras fiables, sostenibles, resilientes y de calidad; b) Apoyar el desarrollo de tecnologías, la investigación y la innovación nacionales en los países en desarrollo, incluso garantizando un entorno normativo propicio a la diversificación industrial; c) Aumentar significativamente el acceso a la tecnología de la información y las comunicaciones y esforzarse por proporcionar acceso universal y asequible a Internet en los países menos adelantados.

REFERENCIAS

(1) Marco Internacional para Reportes Integrados https://integratedreporting.org/
(2) Global Reporting Initiative (GRI); Sustainability Accounting Standars Board (SASB);Task Force on Climate –related Financial Disclosures (TCFD); Carbon Disclosure Project (CDP); Climate Disclosure Standars Board (CDSB), entre otros.
(3) Marco de acción de Hyogo para 2005 -2015 : aumento de resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres. Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres (UN) https://www.eird.org/cdmah/contenido/hyogo-framework-spanish.pdf
(4) Objetivos de Desarrollo Sostenible (UN) . Diciembre de 2015 .



BIBLIOGRAFÍA

Richard Edelman: “La confianza es esencial” Publicación en “Finanzas y Desarrollo” Fondo monetario Internacional. Junio 2020. https://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/spa/2020/06/pdf/richard-edelman-opina-sobre-la-confianza-durante-la-pandemia-de-COVID19.pdf
Daniel Chávez: “El Estado, las respuestas públicas y el día después de la pandemia” Publicación en web de CLACSO Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales – Abril 2020 https://www.clacso.org/el-estado-las-respuestas-publicas-y-el-dia-despues-de-la-pandemia/ .

Los contenidos que se publican son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no expresan necesariamente el pensamiento de los editores.


TAGS •

Sector Público, Objetivos de Desarrollo Sostenible, Covid-19, pandemia, digitalización, futuro, planificación, conectividad,
Vorknews Sistema para diarios online