NOTAS DE AUTOR

Dr. Adolfo José García Dr. Adolfo José García Expresidente del Consejo Profesional. Período 1993/1997
Profesor Extraordinario-categoría Honorario. FCE. UNLP.

Porqué es necesario conocer la historia de la contabilidad y de nuestra profesión.

Mucho se puede escribir para sustentar su necesidad, pero la mejor síntesis sobre la importancia de conocer la historia social la escribió José Ingenieros, en sus sermones laicos reunidos en el libro “Las fuerzas morales”:

“La historia viva es una escuela de renovación, cada generación debe repensar la historia y todo tiempo futuro será mejor. La justa comprensión del pasado enseña a militar en el presente y a prever el porvenir”

Este pensamiento es el que refuerza la idea de que los futuros graduados, deben conocer la historia de la contabilidad y de la profesión, para repensarla y construir un mejor futuro.

Alvin Toffler, autor de la “Tercera ola”, ha situado en una panorámica histórica, la evolución del hombre en los últimos cincuenta mil años. Los que dividió en vidas promedio de 62 años, que dio como resultado equivalente a una sucesión de 806 vidas. A estos períodos los llamó “olas de cambio” o “cambios revolucionarios”.

Las primeras 650 vidas, antes de la primera ola de cambio, los hombres vivían en las cavernas primero y luego en grupos pequeños, eran nómades o migratorios y se alimentaban de la caza, de la pesca y de la recolección de frutos silvestres. Las principales innovaciones fueron la invención del fuego y de la rueda.

El nacimiento de la agricultura, hace unos nueve mil años (150 vidas), constituyó el primer punto de inflexión en el desarrollo social humano. La revolución agrícola, la “primera ola”, progresó en todo el planeta, creando poblados o asentamientos, tierras cultivadas y un nuevo estilo de vida y organizaciones sociales diferentes.

La segunda gran innovación a finales del Siglo XVII, cuando aún no se había agotado la primera ola de cambio, estalló en Europa y se llamó la revolución industrial, que desencadenó la segunda gran ola de cambio mundial. Este nuevo proceso se extendió a través de los continentes con una rapidez mucho mayor, en un poco más de tres siglos (5 vidas).

Estos dos procesos han recorrido el planeta a velocidades diferentes, 150 vidas la primera ola de cambio y 5 vidas la segunda. Esta segunda ola no ha perdido su fuerza, actualmente se percibe el impulso de la industrialización. Pero mientras continuaba este proceso, en las décadas que siguieron a la segunda guerra mundial, la última vida (la número 806), comenzó la tercera ola de cambio, con la introducción generalizada del computador, de internet, los vuelos de reactores comerciales, los vuelos espaciales, la alta tecnología en la industria, en el campo, en la medicina, etc.

Esta tercera ola de cambio se dio luego de 805 vidas, período en que no se puede ocultar la evolución del conocimiento, en especial, en los últimos tres siglos.

Esa acumulación de conocimiento, generó en los últimos sesenta años, el desarrollo de la informática, la electrónica, la biotecnología, las comunicaciones, etc. alcanzando a la mayoría de las naciones industrializadas. Toffler concluye, que ha sido el proceso de cambio más espectacular de la evolución humana.

Comenzando con la rica historia de la Contabilidad, se puede afirmar que es una actividad tan antigua como la propia humanidad. El hombre, mucho antes de conocer la escritura, ha necesitado llevar cuentas, guardar memoria y dejar constancia de datos relativos a su vida económica y a su patrimonio.

Arqueólogos e historiadores de Egipto y de los valles de la antigua Mesopotamia, permiten afirmar, que los primeros documentos escritos que se conocen, elaborados hace 3600 años AC por los escribas egipcios, que tenían funciones administrativas y de contabilidad, registraban las entradas y los gastos del soberano (el primer Faraón) y tenían en buen orden sus cuentas. Este hecho hace concluir a los investigadores que la escritura debió surgir, hacia 3300 AC, para satisfacer la necesidad de registrar y dejar constancia de sus cuentas.

Desde esos tiempos, las actividades de registro contable, se han venido sucediendo sin interrupción, acompañando los procesos de cambios de la primera y segunda ola, transformándose en una herramienta insustituible en la tercera ola de cambio, también llamada, revolución de la información y del conocimiento.

La actividad contable, que con el paso del tiempo se transformó en la profesión de Contador, nació a la vez que la contabilidad evolucionaba. Funciones como la auditoria (del latín audire, -oir, escuchar-) ya era utilizada por los romanos para ejercer el control sobre la administración de las provincias que conformaban el Imperio, entre los años 27 antes de Cristo y 476 después de Cristo.

La economía también es una de las ciencias más antiguas, al igual que la filosofía y la política. Se desarrolla con la evolución del ser humano, en especial durante la segunda ola de cambio, pues la forma en que las personas satisfacen sus necesidades es una constante de la historia reciente.

Las innovaciones tales como la numeración arábiga y la aparición de la contabilidad por partida doble en 1494, proporcionaron las herramientas para el planeamiento y control de las organizaciones económicas.

Todos estos procesos e hitos históricos han generado la razón de ser de nuestra profesión y dan sustento a su vigencia:

Para que exista una profesión tiene que haber una necesidad humana. Toda profesión debe tener un espíritu de servicio social, que sirva para brindar soluciones que resuelvan la problemática generada por dichas necesidades.

La historia de la contabilidad, nos enseña que nuestra profesión nació y fue desarrollándose para servir a necesidades humanas: de administrar eficientemente recursos escasos, de registrarlos, de darle valor y de controlarlos.

En suma, utilizando los conocimientos de la economía, la administración y la contabilidad que conforman nuestras competencias, valores y capacidades.

La Contabilidad fue acompañando los procesos de cambios y dando las soluciones adecuadas a cada momento de la evolución.

Tanto a fines de la primera ola como en el inicio y promediando la segunda ola, la Contabilidad de registro histórico fue eficiente para las finalidades de custodia del patrimonio y medición de resultados globales.

Con la segunda ola en pleno desarrollo, a través de la estimación de las probables consecuencias patrimoniales de las operaciones futuras, se logró incorporar una herramienta prospectiva, los presupuestos, que facilitaron controles generales mediante comparaciones globales entre los resultados obtenidos y los previstos.

Esto dio origen a la contabilidad de costos y el desarrollo de dos técnicas fundamentales: los costos estándares y el costeo directo. Lo que permitió ampliar el campo de los procesos racionales de decisión y la posibilidad de evaluar la eficiencia operativa mediante el control presupuestario.

También, terminada la segunda guerra mundial en 1945, aparecieron, en USA estudios sobre la contabilidad por áreas de responsabilidad, referidos primero a compañías de gas y electricidad, con el objeto de encontrar las áreas responsables de las variaciones desfavorables en sus presupuestos.

Se comienza a utilizar herramientas para evaluar, no solo el resultado financiero, sino también el desempeño de las organizaciones, tanto estatales como privadas.

Así, en los años sesenta junto con la tercera ola, comienza un proceso sin interrupción de desarrollo de disciplinas técnico-científicas, denominadas Contabilidad de eficiencia, Contabilidad Gerencial, etc., en suma sistemas de información contables que brinden información para la toma de decisiones sobre el planeamiento, la gestión y el control.

Si en la época de Adam Smith, inicios de la segunda ola de cambios, se clasificaban los factores de la producción en naturaleza, trabajo y capital, en la actualidad, plena tercera ola, tendríamos que hablar de energía, materia e información.

Aquí es importante la valoración de la información en relación con el objeto que representa, y en tal sentido, es útil aplicar el principio que dice: “lo accesorio sigue a lo principal”. Se debe distinguir qué es lo accesorio y qué es lo principal entre objeto e información y sus conceptualizaciones sistémicas: sistema empresa y sistema de información.

La información aparece como una interfaz abstracta, en tanto existan sistemas objetos y en cuanto haya un observador inteligente. Entendido inteligente, como el profesional preparado con los conocimientos para dar efectivas respuestas.

El conocimiento del sistema objeto (la empresa) y la comprensión de su comportamiento por parte del observador inteligente (el contador), son condiciones necesarias para dar valor a los datos, resolver el método para que ellos sean convertidos en información y luego tratarlos con un modelo de decisión, para ejecutar acciones y lograr resultados. Es decir aplicar conocimiento económico y contable a los modelos de estrategia de la administración.

Determinado que la profesión contable tiene como objetivo servir a una necesidad humana, que no es producto de alguna moda tecnológica o paradigma coyuntural, el servicio profesional que debe prestar tiene que ser de calidad, que sólo se puede lograr con conocimientos técnico-científicos adquiridos, de manera pertinente, en un proceso educativo en la Universidad.

La Contabilidad no es un conjunto de normas, es un conjunto de fundamentos epistemológicos, de reglas de conocimiento que se aplican a un caso concreto para obtener una norma; por lo que es más importante comprender por qué se hace algo, que aprender cómo se hace. La teoría contable sustenta las aplicaciones prácticas.

Las normas se nutren de la teoría, razón por la cual es necesario conocer la teoría para estar en condiciones de interpretar los hechos económicos y los actos jurídicos.

En la Argentina la evolución de la normativa contable comenzó a partir de la VII Asamblea Nacional de Graduados en Ciencias Económicas, organizada por la FAGCE en 1969, en la que se creó el Instituto Técnico de Contadores Públicos organismo de investigación contable que inició la emisión de Dictámenes regulatorios y que logró cierta uniformidad en las normas.

Posteriormente, a partir de la creación del CECYT en la década del ‘70, la FACPCE comenzó a emitir Resoluciones Técnicas que los Consejos Profesionales adoptan y son de aplicación obligatoria, proceso que se prolonga hasta nuestros días.

Con la vigencia de la globalización económica, a fines de los años ’80, se generó la necesidad de la armonización básica de las normas contables profesionales: las emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) y las normas sobre auditoría y ética profesional emitidas por la IFAC.

La FACPCE en el año 2000 inició el proceso de convergencia con las normas internacionales, que culminó con la emisión en marzo del 2009 con la RT n° 26 “Adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) aplicables a los entes de interés público que cotizan sus títulos en mercados de valores.

Para el resto de los entes que no cotizan en bolsa, se continuó aplicando las normas emitidas por FACPCE, RT 16, 17 y siguientes. Para los Entes pequeños y medianos, (PYMES), se emitieron Normas Contables Nacionales, RT n° 41, 42 y siguientes,

La Universidad debe preparar alumnos para un futuro cambiante y no que sean expertos en una técnica, obviamente deben aprender a aplicar las normas. Concluido este proceso en el título de grado, una buena especialización profesional debe apoyarse en una sólida formación general.

El mensaje para los jóvenes graduados, que hoy constituyen la primera generación de nativos digitales, integrantes de la Generación Y o de los Millennnials, es: que aunque signados por las redes sociales y estén compenetrados con las nuevas TICs, no deben perder de vista la sólida formación general lograda en la Universidad, porque es el soporte necesario para las especializaciones que deberán continuar el desarrollo del ejercicio profesional.

La educación continua será la mejor herramienta para enfrentar el desafío del permanente cambio que está provocando la interrupción digital, que es mucho más que un cambio del mundo analógico al digital.

La aparición de la robotización, la inteligencia artificial, el Big Data, la digitalización, las blockchain (cadenas de bloques de códigos binarios utilizadas en las criptomonedas como el Bitcoin) y la impresión 3D, está marcando un antes y un después en la vida de las personas y de las empresas, y en consecuencia, de la actuación profesional.

Las profesiones deberán cambiar, las nuevas tecnologías obligarán a que lo hagan, pero siempre será necesario el juicio crítico, la actuación basada en la ética y la creatividad del hombre. Por ejemplo en auditoría, las nuevas tecnologías permitirán realizar pruebas en poblaciones de datos completas, en lugar de sólo muestras, pero el juicio profesional ético en lo atinente a la transparencia de las transacciones, no es factible que se automatice.

La formación para un ejercicio profesional con valores éticos basado en el conocimiento, es misión de la Universidad y el agregado de la capacitad técnica, se logra con programas de educación continua a cargo de las organizaciones profesionales, la FACPCE en el orden nacional a través del Sistema Federal de Actualización Profesional (SFAP) y, en la Provincia de Buenos Aires, el Instituto de Postgrado e Investigación Técnica (IPIT) del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

Con la necesaria aclaración que las carreras de postgrado, incluidas las que tienen acreditación de la CONEAU, se desarrollan en convenio de las Universidades con sede en la Provincia y el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires.

Porqué es necesario conocer la historia de la contabilidad y de nuestra profesión.

Mucho se puede escribir para sustentar su necesidad, pero la mejor síntesis sobre la importancia de conocer la historia social la escribió José Ingenieros, en sus sermones laicos reunidos en el libro “Las fuerzas morales”:
“La historia viva es una escuela de renovación, cada generación debe repensar la historia y todo tiempo futuro será mejor. La justa comprensión del pasado enseña a militar en el presente y a prever el porvenir”.

Este pensamiento es el que refuerza la idea de que los futuros graduados, deben conocer la historia de la contabilidad y de la profesión, para repensarla y construir un mejor futuro.

Alvin Toffler, autor de la “Tercera ola”, ha situado en una panorámica histórica, la evolución del hombre en los últimos cincuenta mil años. Los que dividió en vidas promedio de 62 años, que dio como resultado equivalente a una sucesión de 806 vidas. A estos períodos los llamó “olas de cambio” o “cambios revolucionarios”.

Las primeras 650 vidas, antes de la primera ola de cambio, los hombres vivían en las cavernas primero y luego en grupos pequeños, eran nómades o migratorios y se alimentaban de la caza, de la pesca y de la recolección de frutos silvestres. Las principales innovaciones fueron la invención del fuego y de la rueda.

El nacimiento de la agricultura, hace unos nueve mil años (150 vidas), constituyó el primer punto de inflexión en el desarrollo social humano. La revolución agrícola, la “primera ola”, progresó en todo el planeta, creando poblados o asentamientos, tierras cultivadas y un nuevo estilo de vida y organizaciones sociales diferentes.

La segunda gran innovación a finales del Siglo XVII, cuando aún no se había agotado la primera ola de cambio, estalló en Europa y se llamó la revolución industrial, que desencadenó la segunda gran ola de cambio mundial. Este nuevo proceso se extendió a través de los continentes con una rapidez mucho mayor, en un poco más de tres siglos (5 vidas).

Estos dos procesos han recorrido el planeta a velocidades diferentes, 150 vidas la primera ola de cambio y 5 vidas la segunda. Esta segunda ola no ha perdido su fuerza, actualmente se percibe el impulso de la industrialización. Pero mientras continuaba este proceso, en las décadas que siguieron a la segunda guerra mundial, la última vida (la número 806), comenzó la tercera ola de cambio, con la introducción generalizada del computador, de internet, los vuelos de reactores comerciales, los vuelos espaciales, la alta tecnología en la industria, en el campo, en la medicina, etc.

Esta tercera ola de cambio se dio luego de 805 vidas, período en que no se puede ocultar la evolución del conocimiento, en especial, en los últimos tres siglos.

Esa acumulación de conocimiento, generó en los últimos sesenta años, el desarrollo de la informática, la electrónica, la biotecnología, las comunicaciones, etc. alcanzando a la mayoría de las naciones industrializadas. Toffler concluye, que ha sido el proceso de cambio más espectacular de la evolución humana.

Comenzando con la rica historia de la Contabilidad, se puede afirmar que es una actividad tan antigua como la propia humanidad. El hombre, mucho antes de conocer la escritura, ha necesitado llevar cuentas, guardar memoria y dejar constancia de datos relativos a su vida económica y a su patrimonio.

Arqueólogos e historiadores de Egipto y de los valles de la antigua Mesopotamia, permiten afirmar, que los primeros documentos escritos que se conocen, elaborados hace 3600 años AC por los escribas egipcios, que tenían funciones administrativas y de contabilidad, registraban las entradas y los gastos del soberano (el primer Faraón) y tenían en buen orden sus cuentas. Este hecho hace concluir a los investigadores que la escritura debió surgir, hacia 3300 AC, para satisfacer la necesidad de registrar y dejar constancia de sus cuentas.

Desde esos tiempos, las actividades de registro contable, se han venido sucediendo sin interrupción, acompañando los procesos de cambios de la primera y segunda ola, transformándose en una herramienta insustituible en la tercera ola de cambio, también llamada, revolución de la información y del conocimiento.

La actividad contable, que con el paso del tiempo se transformó en la profesión de Contador, nació a la vez que la contabilidad evolucionaba. Funciones como la auditoria (del latín audire, -oir, escuchar-) ya era utilizada por los romanos para ejercer el control sobre la administración de las provincias que conformaban el Imperio, entre los años 27 antes de Cristo y 476 después de Cristo.

La economía también es una de las ciencias más antiguas, al igual que la filosofía y la política. Se desarrolla con la evolución del ser humano, en especial durante la segunda ola de cambio, pues la forma en que las personas satisfacen sus necesidades es una constante de la historia reciente.

Las innovaciones tales como la numeración arábiga y la aparición de la contabilidad por partida doble en 1494, proporcionaron las herramientas para el planeamiento y control de las organizaciones económicas.
Todos estos procesos e hitos históricos han generado la razón de ser de nuestra profesión y dan sustento a su vigencia:

Para que exista una profesión tiene que haber una necesidad humana. Toda profesión debe tener un espíritu de servicio social, que sirva para brindar soluciones que resuelvan la problemática generada por dichas necesidades.
La historia de la contabilidad, nos enseña que nuestra profesión nació y fue desarrollándose para servir a necesidades humanas: de administrar eficientemente recursos escasos, de registrarlos, de darle valor y de controlarlos.

En suma, utilizando los conocimientos de la economía, la administración y la contabilidad que conforman nuestras competencias, valores y capacidades.

La Contabilidad fue acompañando los procesos de cambios y dando las soluciones adecuadas a cada momento de la evolución.

Tanto a fines de la primera ola como en el inicio y promediando la segunda ola, la Contabilidad de registro histórico fue eficiente para las finalidades de custodia del patrimonio y medición de resultados globales.

Con la segunda ola en pleno desarrollo, a través de la estimación de las probables consecuencias patrimoniales de las operaciones futuras, se logró incorporar una herramienta prospectiva, los presupuestos, que facilitaron controles generales mediante comparaciones globales entre los resultados obtenidos y los previstos.

Esto dio origen a la contabilidad de costos y el desarrollo de dos técnicas fundamentales: los costos estándares y el costeo directo. Lo que permitió ampliar el campo de los procesos racionales de decisión y la posibilidad de evaluar la eficiencia operativa mediante el control presupuestario.

También, terminada la segunda guerra mundial en 1945, aparecieron, en USA estudios sobre la contabilidad por áreas de responsabilidad, referidos primero a compañías de gas y electricidad, con el objeto de encontrar las áreas responsables de las variaciones desfavorables en sus presupuestos.

Se comienza a utilizar herramientas para evaluar, no solo el resultado financiero, sino también el desempeño de las organizaciones, tanto estatales como privadas.

Así, en los años sesenta junto con la tercera ola, comienza un proceso sin interrupción de desarrollo de disciplinas técnico-científicas, denominadas Contabilidad de eficiencia, Contabilidad Gerencial, etc., en suma sistemas de información contables que brinden información para la toma de decisiones sobre el planeamiento, la gestión y el control.

Si en la época de Adam Smith, inicios de la segunda ola de cambios, se clasificaban los factores de la producción en naturaleza, trabajo y capital, en la actualidad, plena tercera ola, tendríamos que hablar de energía, materia e información.

Aquí es importante la valoración de la información en relación con el objeto que representa, y en tal sentido, es útil aplicar el principio que dice: “lo accesorio sigue a lo principal”. Se debe distinguir qué es lo accesorio y qué es lo principal entre objeto e información y sus conceptualizaciones sistémicas: sistema empresa y sistema de información.

La información aparece como una interfaz abstracta, en tanto existan sistemas objetos y en cuanto haya un observador inteligente. Entendido inteligente, como el profesional preparado con los conocimientos para dar efectivas respuestas.
El conocimiento del sistema objeto (la empresa) y la comprensión de su comportamiento por parte del observador inteligente (el contador), son condiciones necesarias para dar valor a los datos, resolver el método para que ellos sean convertidos en información y luego tratarlos con un modelo de decisión, para ejecutar acciones y lograr resultados. Es decir aplicar conocimiento económico y contable a los modelos de estrategia de la administración.
Determinado que la profesión contable tiene como objetivo servir a una necesidad humana, que no es producto de alguna moda tecnológica o paradigma coyuntural, el servicio profesional que debe prestar tiene que ser de calidad, que sólo se puede lograr con conocimientos técnico-científicos adquiridos, de manera pertinente, en un proceso educativo en la Universidad.

La Contabilidad no es un conjunto de normas, es un conjunto de fundamentos epistemológicos, de reglas de conocimiento que se aplican a un caso concreto para obtener una norma; por lo que es más importante comprender por qué se hace algo, que aprender cómo se hace. La teoría contable sustenta las aplicaciones prácticas.
Las normas se nutren de la teoría, razón por la cual es necesario conocer la teoría para estar en condiciones de interpretar los hechos económicos y los actos jurídicos.

En la Argentina la evolución de la normativa contable comenzó a partir de la VII Asamblea Nacional de Graduados en Ciencias Económicas, organizada por la FAGCE en 1969, en la que se creó el Instituto Técnico de Contadores Públicos organismo de investigación contable que inició la emisión de Dictámenes regulatorios y que logró cierta uniformidad en las normas.

Posteriormente, a partir de la creación del CECYT en la década del ‘70, la FACPCE comenzó a emitir Resoluciones Técnicas que los Consejos Profesionales adoptan y son de aplicación obligatoria, proceso que se prolonga hasta nuestros días.

Con la vigencia de la globalización económica, a fines de los años ’80, se generó la necesidad de la armonización básica de las normas contables profesionales: las emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) y las normas sobre auditoría y ética profesional emitidas por la IFAC.

La FACPCE en el año 2000 inició el proceso de convergencia con las normas internacionales, que culminó con la emisión en marzo del 2009 con la RT n° 26 “Adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) aplicables a los entes de interés público que cotizan sus títulos en mercados de valores.

Para el resto de los entes que no cotizan en bolsa, se continuó aplicando las normas emitidas por FACPCE, RT 16, 17 y siguientes. Para los Entes pequeños y medianos, (PYMES), se emitieron Normas Contables Nacionales, RT n° 41, 42 y siguientes.

La Universidad debe preparar alumnos para un futuro cambiante y no que sean expertos en una técnica, obviamente deben aprender a aplicar las normas. Concluido este proceso en el título de grado, una buena especialización profesional debe apoyarse en una sólida formación general.

El mensaje para los jóvenes graduados, que hoy constituyen la primera generación de nativos digitales, integrantes de la Generación Y o de los Millennnials, es: que aunque signados por las redes sociales y estén compenetrados con las nuevas TICs, no deben perder de vista la sólida formación general lograda en la Universidad, porque es el soporte necesario para las especializaciones que deberán continuar el desarrollo del ejercicio profesional.

La educación continua será la mejor herramienta para enfrentar el desafío del permanente cambio que está provocando la interrupción digital, que es mucho más que un cambio del mundo analógico al digital.

La aparición de la robotización, la inteligencia artificial, el Big Data, la digitalización, las blockchain (cadenas de bloques de códigos binarios utilizadas en las criptomonedas como el Bitcoin) y la impresión 3D, está marcando un antes y un después en la vida de las personas y de las empresas, y en consecuencia, de la actuación profesional.

Las profesiones deberán cambiar, las nuevas tecnologías obligarán a que lo hagan, pero siempre será necesario el juicio crítico, la actuación basada en la ética y la creatividad del hombre. Por ejemplo en auditoría, las nuevas tecnologías permitirán realizar pruebas en poblaciones de datos completas, en lugar de sólo muestras, pero el juicio profesional ético en lo atinente a la transparencia de las transacciones, no es factible que se automatice.

La formación para un ejercicio profesional con valores éticos basado en el conocimiento, es misión de la Universidad y el agregado de la capacitad técnica, se logra con programas de educación continua a cargo de las organizaciones profesionales, la FACPCE en el orden nacional a través del Sistema Federal de Actualización Profesional (SFAP) y, en la Provincia de Buenos Aires, el Instituto de Postgrado e Investigación Técnica (IPIT) del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

Con la necesaria aclaración que las carreras de postgrado, incluidas las que tienen acreditación de la CONEAU, se desarrollan en convenio de las Universidades con sede en la Provincia y el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires.

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